19 ene. 2011

Amor, drogas y química en pantalla



Podría tratarse de cualquier otra película romántica. De hecho, es más de lo mismo. Sin embargo, la química entre Anne Hathaway y Jake Gyllenhaal es tan grande que uno olvida que está viendo la misma película de siempre (con sus diferentes circunstancias, claro). Aún siendo más de lo mismo, cumple con su objetivo: hace reír y despierta a las mariposas que duermen en los estómagos de las chicas.

La primera parte de la película es quizás la mejor, en la que uno ríe y se entretiene viendo a los personajes y la historia desarrollarse. Sin embargo, la película decae una vez que la relación entre ambos personajes se establece, cayendo en el tópico. Los giros de la historia comienzan a ser predecibles, y pierde toda la frescura que tuvo al principio. Del final mejor ni hablemos, ¡cosa más predecible! Pero no se le puede pedir otra cosa a Hollywood, ya que como he repetido hasta el cansancio, al parecer el público en general no quiere ver finales “infelices”.

Sé que este papel no le exigía demasiado a Anne, pero debo decir que me ha gustado verla hacer algo diferente a todo lo que ya la he visto hacer. El personaje, y sobre todo al principio de la película, es un personaje que he visto miles de veces en este género, y sin embargo sentí que era la primera vez que lo veía interpretado de un modo diferente. Anne realmente comprende e interpreta a Maggie con frescura. Su trabajo en esta película me ha gustado muchísimo, quizás más que el de Jake.

Sí, es la misma película de siempre. Pero Anne y Jake la han hecho diferente.

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