10 jun. 2018

Ellas y el Cine: Sally Menke

Hoy os quiero hablar de la que posiblemente sea la montajista (o editora) contemporánea más famosa: Sally Menke


Sally JoAnne Menke nació en el estado de New York el 17 de diciembre de 1953. Estudió cine en la Universidad de New York y comenzó su carrera editando documentales para la CBS a principios de los ochenta, además de ser asistente de montaje de sonido en You Better Watch Out (Lewis Jackson, 1980). 

Sally creía que montar documentales era una buena forma de empezar su carrera, y que la ayudaría a hacer un buen trabajo cuando saltara a la ficción. Y si bien dio el salto muy pronto con Cold Feet (Bruce Van Dusen, 1983), tardó unos siete años en volver a montar ficción. Fue con Teenage Mutant Ninja Turtles (Steve Barron, 1990).

Poco tiempo después, Sally se enteró de que un tal Quentin Tarantino buscaba un montajista barato, y se presentó a una entrevista con él. El proyecto se llamaba Reservoir Dogs, y fue el principio de una colaboración que duró unos 20 años.

Trabajar con Tarantino la ayudó a conseguir otro trabajo bastante interesante: se trataba de  Heaven and Earth (Oliver Stone, 1993). Pero eso no significó que abandonaría al viejo Quentin, y muy pronto volvieron a trabajar juntos. Esta vez, en Pulp Fiction (1994). Y con Pulp Fiction llegó su primera candidatura al Oscar.

Sally continuó compaginando su colaboración habitual con Tarantino con otros proyectos: Mulholland Falls (Lee Tamahori, 1996), Nightwatch (Ole Bornedal, 1997), All the Pretty Horses (Billy Bob Thornton, 2000, la que también produjo), la animación João Mata Sete (Xaver Beauvois Eugene John Bellida, 2000), Daddy and Them (Billy Bob Thornton, 2001), el corto D.C. Smalls (Alexandra Valenti, 2001), y -el último trabajo de su currículum- Peacock (Michael Lander, 2010).

Junto a Tarantino, firmó el montaje de las dos nombradas más arriba y Jackie Brown (1997), Kill Bill (2003 y la secuela de 2004), Death Proof (2007), e  Inglorious Basterds (Quentin Tarantino, 2009). Esta última también le valió una nominación al Oscar.

Un golpe de calor fue el culpable de que la carrera de Sally se acabara tan pronto (falleció en 2010), y que siempre nos preguntemos qué habría sido de ella de no haber sucedido aquel accidente. Varios se atreven a decir que la carrera de Tarantino no habría sido la misma sin Sally (y que desde que ella no está, su carrera va en picado). Sólo el tiempo podrá demostrarlo. Mientras tanto, os dejo con el último “Hi Sally” que Quentin y su equipo le dedicaron:



3 jun. 2018

Ellas y el Cine: Anita Loos

Hoy os quiero hablar de una guionista que quizás os suene por su faceta de cine escritora: Anita Loos



Anita nació en California en 1989. Desde pequeña comenzó a trabajar en el teatro en San Francisco, pero quería ser escritora. Apenas terminó la secundaria comenzó a escribir artículos y, animada por su padre, también alguna obra de teatro. 

En 1911 el teatro donde trabajaba comenzó a proyectar películas después de las funciones nocturnas, y Anita se aficionó tanto a ellas que decidió que iba a escribir guiones. Su primer guión fue He was a Collegue Boy, por el que recibió 25 dólares. Su segundo guión fue The New York Hat, protagonizada por Mary Pickford y Lionel Barrymore, y dirigida por D.W. Griffith.

Entre 1912 y 1915, Anita había escrito y vendido más de 100 guiones, pero nunca había pisado un estudio de cine. Su madre no quería que continuara su carrera en el cine; pero después de que Anita se casara y abandonara a su marido a los seis meses, decidió apoyarla. Y la acompañó a Hollywood, donde D.W. Griffith le consiguió un puesto en Triangle Film Corporation. Anita ganaba 75 dólares a la semana, con un bonus por cada guión que conseguía ser producido. 

Sus primeros guiones no resultaron demasiado buenos, pero Griffith la animó a seguir intentándolo. Y pronto consiguió su primer crédito: una adaptación de Macbeth. Su siguiente trabajo fue redactar los intertítulos de Intolerance. Anita viajó a New York para asistir al estreno, y decidió quedarse allí por una temporada.

A su vuelta a Hollywood, su mentor había abandonado los estudios. Se asoció con el director John Emerson, y junto a él trabajó en varias producciones protagonizadas por Douglas Fairbanks. Gracias a esas películas, Fairbanks consiguió una oferta de Famous Player-Lasky. Y se llevó a Anita y Emerson con él. El cambio llegó con un aumento de sueldo: ahora ganaban unos 500 dólares a la semana. 

En 1918, el estudio le ofreció un acuerdo por cuatro películas. Anita aceptó, y se fue nuevamente a New York, acompañana de Frances Marion. Aunque las películas que escribió no fueron exitosas, durabte su estancia en New York Anita también escribió dos libros: Breaking into the movies y How to write photoplays

Su contrato con Players-Lasky no fue renovado, pero pronto surgió un nuevo proyecto: Getting Mary Married (1919), protagonizada por Marion Davies y producida por William Randolph Hearst. Y aunque consiguió otra oferta para repetir la experiencia, Anita prefierió escribir para su amiga Constance Talmadge. Y con ella se fue a pasar el verano en París, donde cuenta la leyenda que surgió la inspiración para su libro más famoso: Gentlemen Prefer Blondes

A partir de entonces, Anita comenzó a trabajar en dos películas al año, lo que le dejaba tiempo para viajar y visitar a sus amigos escritores. Y en 1920, Emerson (con quien seguía trabajando como dupla) la convenció de que su futuro estaba en el teatro. Aunque no les fue mal, Anita continuó trabajando en cine. Y fue en un viaje en tren a Hollywood que comenzó a redactar Gentlemen.

En 1926 Gentlemen ya había sido editado varias veces, y Anita completó la versión para teatro.La obra se estrenó con éxito en Chicago y Broadway. Fue justo entonces cuando su marido comenzó a sufrir de hipocondría, y Anita decidió que escribiría la secuela de Gentlemen (But Gentlemen Marry Brunettes) y se retiraría para viajar junto a él. 

Tres años y muchos viajes después, la crisis llegó y Anita se vió obligada a regresar al trabajo. Escribió un par de obras de teatro, se separó de su marido, y aceptó una oferta de MGM por 1.000 dólares a la semana.Su primer proyecto: Red-Headed Woman, que hizo de Jean Harlow una estrella.

En 1935, su colaboración con Robert Hopkins en San Francisco  le consiguió una nominación al Oscar. En 1936 terminó su contrato con MGM, y Anita comenzó a trabajar con Samel Goldwyn en United Artists. Ganaba 5.000 dólares a la semana; pero lo detestaba. Así que decidió abandonar el estudio y regresar a MGM. Y allí consiguió firmar la adaptación de The Women que logró la aprobación de George Cukor

Después de que el último productor con el que le gustaba trabajar abandonara el estudio, Anita decidió que quería regresar a New York. Pero el estudio no le permitió terminar su contrato hasta 1946. Cuando lo consiguó, volvió a escribir teatro. Y sus libretos llevaron a la fama a actrices como Caroline Channing y Audrey Hepburn

Continuó escribiendo  libretos y artículos en varias revistas hasta el final de su carrera. Y publicó varias memorias: A Girl Like I, Twice Over Lightly, Kiss Hollywood Good-by, y The Talmadge Girls. En total publicó 13 libros, escribió 10 obras de teatro, se rodaron 139 guiones suyos, produjo ocho películas y trabajó como actriz en tres. 


26 may. 2018

Ellas y el Cine: Amy Heckerling

Hoy os quiero hablar de alguien que a los que han crecido en los ochenta y noventa seguro os suena: Amy Heckerling



Amy nació en el barrio de Brooklyn, New York, en 1954. Debido a que sus padres trabajaban muchas horas al día la pequeña Amy dividía sus días entre estar sola en casa mirando la tele y visitar a su abuela en Coney Island, donde también se pasaba mucho tiempo frente a la pantalla. Aparte de los dibujos animados, por aquella época le encantaba ver musicales, comedias y películas de gangsters.

Cuando la familia se mudó al barrio de Queens, Amy comenzó a sentirse fuera de lugar: no encajaba en el colegio y no quería estar con sus compañeros. Así que consiguió transferirse a la High School of Art and Design en Manhattan. En su primer día de clases, un profesor pidió a que los alumnos escribieran sobre qué querían ser de mayores. Amy observó que el chico que se sentaba a su lado escribía sobre ser director de cine, y fue allí cuando cayó en que eso era algo que ella también podía hacer. 

Aunque ella tenía claro qué quería, sus padres se oponían. Pero no pudieron con la determinación de Amy, que trabajó duro para conseguir entrar en la escuela de cine de la universidad de New York. Y cuando lo consiguió también consiguió el apoyo de sus padres, que pidieron un préstamo para ayudarle a pagar sus estudios. 

Una vez terminó la carrera, se mudó a la ciudad de Los Angeles para continuar sus estudios en el American Film Institute. Mientras estudiaba consiguió su primer trabajo, en el que se encargaba de sincronizar la imagen y el sonido de un programa de televisión. 

Durante su segundo año en Los Angeles, comenzó a trabajar en su primer cortometraje, Getting It Over With. Después de la jornada laboral, se quedaba en los estudios montando el cortometraje. El día que terminó de montarlo, tuvo un accidente de tráfico que resultó en pérdidas leves de memoria. No podía recordar dónde estaban algunos de los brutos necesarios para hacer su trabajo y, como consecuencia, fue despedida.

Por suerte, su corto estaba terminado. Organizó una proyección para probarlo, y fue bien recibido. Entonces, se puso en marcha para conseguir trabajo como directora. El presidente de Universal estaba interesado en ficharla, pero necesitaba un agente. Tardó meses en conseguir uno, pero cuando lo consiguió, el trabajo fue suyo.

Entre los muchos guiones que recibió como opciones para su primer trabajo, uno de Cameron Crowe fue su elegido. Y su opera prima se conviritó en Fast Times at Ridgemont High (1982). A pesar de que el estudio no creía en la película y decidió estrenarla en pocas salas y sin promoción,  fue un éxito. Y lanzó la carrera de actores como Nicolas Cage y Sean Penn

Como suele ocurrir, la industria la encasilló, y al principio sólo recibía ofertas para dirigir películas similares a Fast Times. Amy quería cambiar de género, así que decidió que su segunda película sería Johnny Dangerously (1984). A pesar de contar con actores como Michael Keaton y Danny DeVito, esta sátira del cine de gangsters fue un fracaso.

Su siguiente trabajo fue una secuela: National Lampoons European Vacation (1985). La película no enamoró a la crítica, pero fue un éxito en taquilla. Y después, llegó Look who’s Talking (1989). La idea para el guión surgió cuando Amy estaba embarazada, y fue su mayor éxito de taquilla (según ella, recaudó tanto como “una peli dirigida por un chico”).  

Amy escribió y dirigió la primera secuela de Look who’s talking, y produjo la tercera entrega. Además, se encargó de escribir la mayoría del spin-off para televisión. Se trataba de su segunda incursión en la tele: había producido, dirigido y escrito el spin-off de su opera prima, Fast Times.

Muy ptonto, Amy tuvo otra idea para tv: se trataba de contar las vivencias de los adolescentes en una secundaria de Berverly Hills, adaptando el Emma de Jane Austen. Su agente le sugirió que podía ser una buena película, y así nació Clueless (1995). Con ella obtuvo buenos resultados en taquilla, lanzó a la fama a Alicia Silverstone, y volvió a apuntarse un spin-off televisivo (Amy estuvo a cargo del guión del piloto y la direcció de varios episodios de la primera temporada. 

A partir de entonces, Amy ha hecho películas románticas, comedias y varios episodios de series de televisión. También ha firmado el libreto del musical de Clueless. Su último trabajo hasta la fecha ha sido dirigir varios episodios de Red Oaks, serie que puede verse en Amazon Prime. 

Puede que Amy no haya conseguido premios importantes, pero consiguió sus objetivos muy pronto en su carrera: hacer cine, y conseguir que una de sus películas lograra ingresos de la talla de los que consiguen las películas dirigidas por hombres. Además, nos ha dejado unos cuantos clásicos populares. Y aún le quedan años para conseguir apuntarse algún que otro triunfo ;)


Cada semana os contaré la historia de una mujer: famosa o desconocida, contemporánea o no tanto, exitosa o no. Y quiero invitaros a que me ayudéis a darlas a conocer: podéis contactarme vía Twitter(@pantalla_adicta), Facebook o e-mail, y podéis hacerlo con nombres conocidos o contarme vuestras historias de familiares, amigas o vosotras mismas. Cualquier mujer que haya rodado un corto, medio o largo, que haya trabajado en un set, tiene espacio en este blog. ¡Espero con ansias vuestro aporte!


20 may. 2018

Ellas y el Cine: Lois Weber

Hoy toca hablar de una pionera: Lois Weber. Actriz, directora, guionista y productora, Lois tuvo una carrera muy prolífica. Y, además del título de la primera directora de cine norteamericana, fue pionera en varios aspectos de los que os hablaré más abajo. 


Cuando Lois era pequeña quería ser pianista. Para cumplir su sueño, abandonó muy pronto su natal  Pennsylvania y vivió en la pobreza, cantando en las calles. Con 21 años realizó una gira como pianista por los Estados Unidos que duró tan solo un año: abandonó su sueño cuando una tecla de su piano le falló durante un concierto. 

Su tío le recomendó probar suerte en la actuación, y se mudó a la ciudad de New York para aprender canto. Poco después, consiguió trabajo como actriz de teatro. Se dedicó a la actuación hasta que se casó, cuando decidió quedarse en casa y comenzó a escribir obras como freelance. 

En 1908 fue contratada por American Gaumont Chronophones como cantante. Poco después, ya estaba escribiendo guiones y dirigiendo las grabaciones. En 1910, decidió probar suerte en la industria del cine trabajando como guionista, subtituladora, actriz, directora, diseñadora de escenarios y vestuarios, montajista y hasta reveladora de negativos. Pero entonces estaba trabajando en equipo junto a su marido, por lo que sólo salía en los créditos de las películas cuando escribía los guiones. Una de sus primeras películas es Heroine of ‘76, la que dirigió junto a su marido y Edwin S. Porter

En 1912 se mudó a Los Angeles, donde producía dos películas por semana. En 1914, dirigió la primera adaptación en largometraje de una obra de Shakespeare, The Merchant of Venice. Y ese mismo año comenzó a trabajar como productora bajo el mando de Julia Crawford Ivers, la primera manager general de un estudio cinematográfico. Ganaba unos 50.000 dólares al año, lo que suponía ser la directora mejor pagada de la época y una de las más famosas por entonces.

Fue también en 1914 cuando dirigió su primera película relevante: Hypocrites. Estaba escrita, producida y dirigida por ella, y además era la primera película en mostrar un desnudo frontal femenino. El desnudo superó la censura en varios estados, pero en otros se obligó a “vestir” los fotogramas (cuando no se prohibió su proyección, claro). 

En 1915 volvió a cambiarse de estudio: Universal la contrató para pagarle 5.000 dólares a la semana, y darle total libertad de elección en cuanto a las historias que contar y cómo hacerlo.  Y a pesar de que sus historias solían ser muy moralistas, la censura seguía siendo una de las mayores piedras en su camino. 

En 1917 decidió que era momento de cambiar de aires, y fundó su propio estudio: Lois Weber Productions. Quería hacer cine a su manera, sin seguir el modelo de producción de la industria en la época. Producía en forma secuencial, que era la forma en la que ella creía que podía trabajar mejor. Y fue en 1917 cuando consiguió ser la primera mujer en ser miembro de la asociación norteamericana de directores de cine.

Después de la Primera Guerra Mundial llegaron los primeros problemas económicos. Lois trabajaba para Universal y alquilaba sus estudios a productores independientes; pero el dinero no era suficiente para permitirle hacer sus películas. Entonces, decidió abandonar Universal y firmar un contrato con Louis B. Meyer por el valor de 3.500 dólares semanales. Este y otro contrato con Famous Player-Lasky le permitieron ahorrar lo suficiente para comprar sus propios lotes de estudios en Hollywood. 

En los años veinte Lois estaba en lo más alto de su carrera, pero también fueron esos años los que supusieron el final: su cine moralista se veía como anticuado, el gusto del público había cambaido. Y Universal decidió rescindir su contrato sin estrenar la última película que rodó para ellos. Además, sus estudios también estaban en problemas, y en abril de 1921 tuvo que despedir a casi todo su equipo. Aún así continuó dirigiendo y escribiendo guiones, pero sin mucho éxito.

El 21 de junio de 1940, se emitió por la cadena NBC la última película de Lois (y la primera que contaba con diálogo): White Heat.  Había muerto poco antes, en noviembre de 1939. Y aunque su ficha de IMDB indica que dirigió unas 135 películas y escribió el guión de unas 114, se dice que el verdadero número está entre 200 y 400 títulos. Pocas de ellas sobreviven, pero algunas de ellas están disponibles en YouTube. 

Lois tuvo una carrera controversial, en la que las mujeres solían ser las protagonistas de sus historias y el objetivo final era conseguir un cambio en la sociedad. Ha pasado a la historia como una directora que se especializó en lanzar la carrera de varias actrices; pero fue mucho más que eso. Y merece que se cuente su historia. 


Cada semana os contaré la historia de una mujer: famosa o desconocida, contemporánea o no tanto, exitosa o no. Y quiero invitaros a que me ayudéis a darlas a conocer: podéis contactarme vía Twitter(@pantalla_adicta), Facebook o e-mail, y podéis hacerlo con nombres conocidos o contarme vuestras historias de familiares, amigas o vosotras mismas. Cualquier mujer que haya rodado un corto, medio o largo, que haya trabajado en un set, tiene espacio en este blog. ¡Espero con ansias vuestro aporte!

15 may. 2018

Ellas y el Cine: Barbra Streisand

Hoy os quiero hablar de una mujer que se ha echado fama de “difícil” (¿perfeccionismo o sólo saber lo que quiere?), de la que me enseñó que nosotras también podemos hacer cine y lo que nos apetezca: Barbara Joan Streisand. O Barbra Streisand, como le conocemos los mortales. 

Barbra nació en Brooklyn, New York, el 24 de abril de 1942. Su padre murió al poco tiempo, y su familia vivía prácticamente en la pobreza. En el cole la pequeña Barbra destacaba por ser inteligente, pero también por su “falta de disciplina” (gritaba las respuestas a las preguntas de sus maestros aunque no le dieran la palabra, por ejemplo).

Cuando descubrió el cine y la televisión, Barbra supo que su futuro era ser famosa. Y se marcó como objetivo convertirse en actriz. Y como cantar se le daba bien, comenzó a explotarlo cantando en la calle con sus amigos y en el colegio cada vez que surgía la oportunidad. 

Su habilidad para cantar le ayudó a conseguir pequeñas actuaciones en bodas y una prueba en MGM Records, que fue su primer fracaso. Pero eso no la detuvo, y con el objetivo claro de convertirse en actriz de Broadway, se dedicó a aprenderse la biografía de otras actrices, sus obras favoritas y todas las teorías y técnicas de actuación que podía encontrar en la biblioteca local. 

En 1957 consiguió su primer papel en teatro, y decidió que aprendería el arte con la experiencia. Prefirió pasar de las clases de actuación, y a cambio enfocarse en trabajos detrás de bambalinas y en todos los pequeños trabajos como actriz que pudiera conseguir. 

Con 16 años abandonó la casa familiar y alquiló un pequeño apartamento en la ciudad de New York, justo en el distrito donde se encontraban los teatros, y continuó trabajando como lo que surgiera (siempre en el teatro, claro) y presentándose a cuanto casting hubiera. En 1960, consiguió un casting en The Sound of Music. Otro fracaso: el director no la consideraba indicada para el papel. Pero le dijo que incluyera el canto en su currículum, porque podía ayudarla. Y Barbra decidió que si era complicado conseguir trabajo como actriz, intentaría conseguirlo como cantante.

Grabó un demo, y comenzó a repartirlo en cada casting. Su novio la convenció de probar suerte en un concurso de talento en el Lion (un club gay de Greenwich Village). Barbra lo bordó, y consiguió que la invitaran a volver a cantar allí. Esto la llevó a conseguir más trabajos como cantante en bares, y comenzar a darse a conocer. Aprovechó estas oportunidades para acostumbrarse a hablar en público y hacer bromas, algo que también se le daba muy bien.

El tercer fracaso llegó con su primer papel en el teatro musical: Another Evening with Harry Stoones. La obra fue cancelada al día siguiente del estreno. Aún así, Barbra no se rindió: se hizo con un manager y continuó trabajando en bares sin parar. 

Y llegó su primer triunfo apenas unos meses después: I Can Get It for You Wholesale. Allí hacía un pequeño papel, pero su número musical era tan bueno que Broadway comenzó a considerarla como un nuevo talento. Además, el papel le consiguió una nominación al Tony y un premio de la asociación de críticos de New York.

De allí el siguiente paso: la televisión. Comenzó a aparecer en varios programas, y en 1962 llegó a Ed Sullivan. Allí conoció a Liberace, que la invitó a ser su telonera en Las Vegas. Y en 1963, llegó el primer disco. Con él, tres Grammys. Y un segundo disco sólo unos meses después. En tan solo un año, Barbra ya estaba cerca del objetivo que se había planteado.

En 1964 regresó a Broadway para al fin establecerse como actriz. Y lo hizo con Funny Girl, la que cuatro años después la llevó al cine de la mano de William Wyler. Su debut en el cine le dió su primer Oscar, que compartió con Katharine Hepburn debido a un empate. Su carrera en el cine continuó con papeles en musicales: Hello, Dolly! (Gene Kelly, 1969), On a Clear Day You Can See Forever (Vincente Minelli, 1970). De allí se pasó a la comedia. Y consiguió otra nominación al Oscar en este género por The Way We Were (Sydney Pollack,1973). La tercera llegó por la canción “Evergreen” de A Star Is Born (Frank Pierson, 1976), la cual también protagonizó. 

En 1969 había creado la companía de producción First Artists junto a Paul Newman y Sidney Poitier, la cual les permitía asegurarse derechos para desarrollar proyectos de cine propios. Con ella, rodó Up in the Sandbox (Irvin Kershner, 1972). Y, si bien lo de ser actriz no se le daba mal, a principios de los ochenta decidió que quería enfocarse en otras cosas. 

En 1972 había creado Barwood Films, su propia productora. Y en 1983 produjo Yentl, la cual escribió (aunque no esté su nombre en los créditos) dirigió y protagonizó. La película consiguió cinco nominaciones al Oscar, pero ninguna por el trabajo de Barbra... ¿fracaso? Diría que no. Barbra volvió a producir, dirigir y protagonizar dos veces más: The Prince of Tides (1991) y The Mirror Has Two Faces (1996). La primera consiguió nominaciones a Mejor Película y Guión en los Oscars del año siguiente. 

A los anteriores créditos como directora se suman los de tres de sus conciertos, y esperamos que pronto la película sobre Catalina la Grande. Su ficha de IMDB es larguísima: 78 soundtracks, 26 películas producidas, 24 como actriz, ocho veces directora y cinco guionista. Ni hablar de la cantidad de discos que ha lanzado: he perdido la cuenta.

Ha conseguido dos Oscars, diez Grammys, cinco Emmys, cuatro premios Peabody y nueve Globos de Oro, entre varios premios y nominaciones más. Barbra es una de las pocas personas en la historia en haber conseguido Grammy, Emmy, Oscar y Tony, y sólo ella y Mike Nichols han sumado el Peabody a esta lista. Nada mal para una chica que sólo quería ser famosa...


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