26 sept. 2009

Una huella americana en la historia


¿Cómo decirlo sin que quieran asesinarme todos sus fans? A ver, reconozco que es un clásico, que para la época es pionera y seguramente tenga una carga cultural muy grande; pero me aburrí un poquito viéndola...

Ver a Richard Dreyfuss y Ron Howard adolescentes es impagable, y aún más el pequeño papel de Harrison Ford (que según cuenta la historia lo acercó a Star Wars). La fórmula, claro, es la de la típica película para adolescentes, repetida hasta el cansancio. Y quizá por eso me aburrí: porque la vi muchísimas veces antes de ver "la original".

Mi sentido común me dice que no olvide que es un film de principio de los setenta, que claro, en los ochenta se abusó del modelo y se marcó una época. Que no sea tonta, si lo mismo me pasa con The Breakfast Club. Y tiene razón. Estas cosas me pasan por no haber visto antes estas películas, o por no mirarlas como nos enseñaron en clase de Historia del cine: con los ojos de la época.

Y así, si lo pienso con la cabeza de los setenta, sí que me parece una buena película. Y para ser de las primeras de George Lucas (con producción de su amigo Francis Ford Coppola), la verdad que resulta aún mejor. No hay que olvidar que si no fuera por este tipo de películas hoy los adolescentes no tendrían comedias que mirar.

Al final soy yo la que sale perdiendo, por no haberlas descubierto antes...

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