29 abr. 2015

Un poco más acerca de Casablanca

© Warner Bros.

Casablanca (Michael Curtiz, 1942) fue concebida como una obra de teatro llamada "Everybody Comes to Rick's". Irene Lee, jefa del departamento de historias de Warner Bros., la descubrió en un viaje a New York sobre el escritorio de Jack Wilk (editor de la costa este). 

Cuando los japoneses atacaron Pearl Harbor y Estados Unidos se unió a la guerra, Warner comenzó a considerar hacer una película patriótica, y "Everybody Comes to Rick's" resultó ser lo que buscaban. En sólo dos semanas, Hal B. Wallis aprobó la producción, cambió el título a Casablanca inspirado en el éxito de Algiers (John Cromwell, 1938) y pagó 20.000 dólares a los autores Murray Burnett y Joan Alison por los derechos de la obra.

Julius Epstein, Philip Epstein y Howard Koch fueron los encargados de escribir el guión. Los primeros dos entregaron su parte completa tres días antes de comenzar el rodaje, y el tercero -la suya- dos semanas después de comenzado. Las escenas románticas fueron escritas por Casey Robinson, quien se negó a recibir crédito porque el guión no era completamente suyo (y se perdió un Oscar por ello).

En el guión original, Ilsa vivía con un americano casado y Rick la abandonaba cuando lo descubría. Cuando llegaba a Casablanca, tampoco estaba casada. La censura no aprobaba el romance de Ilsa estando casada; pero como se justificaba cuando ella explica que pensaba que su marido había muerto, el romance entre los protagonistas no fue censurado.

El triángulo amoroso fue causa de varios dolores de cabeza: los guionistas querían que Rick se quedara con Ilsa, pero la censura nunca lo aprobaría. Debían encontrar el modo de dejar claro que Ilsa amaba a Rick, pero aún así debía cumplir con el compromiso del matrimonio. Y eso les llevó a escribir muchas variaciones del final de la historia, hasta encontrar la que mejor se ajustara a lo que querían contar.

Originalmente, Renault decía: "You like war. I like women" ("A ti te gusta la guerra. A mí las mujeres"). Se cambió por "You enjoy war. I enjoy women" ("Tú disfrutas de la guerra, yo de las mujeres") para cumplir con el estándar de decencia de la época.

Algo que nadie se cuestiona son los permisos de tránsito que varios personajes mencionan. Éstos no existían en Vichy. Simplemente eran un elemento inventado por los autores, que permitía avanzar la historia. Joan Alison confesó que esperaba que alguien se lo echara en cara, pero nunca nadie lo hizo.


Cuenta la leyenda que William Wyler era la primera opción para dirigir Casablanca. Howard Hawks cuenta otra historia: él iba a dirigir Casablanca y Michael Curtiz dirigiría Sergeant York (1941); pero durante un almuerzo juntos coincidieron en que no estaban contentos con los proyectos, y decidieron intercambiarlos. 

Ilsa pudo ser Edwige Feuillère, Michèle Morgan, o Tamara Toumanova. Ingrid Bergman fue siempre la primera opción; pero tenía un contrato con David O. Selznick. Los encargados de convencerle en que cediera a la actriz a Warner fueron los hermanos Epstein. A cambio, Warner le cedió a Olivia de Havilland.

Bergman no era la única actriz cedida por otros estudios: Paul Henreid también fue cedido por Selznick (y sin quererlo: pensaba que el papel afectaría su carrera), Conrad Veidt fue cedido por la MGM y Dooley Wilson por la Paramount.

Rick Blaine pudo haber sido George Raft. El actor no estaba interesado, y Hal B. Wallis recurrió a uno de los actores de su estudio que consideraba perfecto para el papel: Humphrey Bogart. Pero Raft cambió de idea, y comunicó a Warner que aceptaba el papel. Warner le informó que ya se había elegido a Bogart, y que no había vuelta atrás. 

Era el tercer papel que Bogart obtenía después de que Raft rechazara una oferta. ¿Los otros dos? Roy Earle en High Sierra (Raoul Walsh, 1941) y Sam Spade en The Maltese Falcon (John Huston, 1941). La carrera de Bogart no habría sido lo mismo si Raft hubiera sido un poco más visionario, ¿no creéis?

Sam pudo haber sido una mujer. Se pensó en ofrecer el papel a Hazel Scott, Lena Horne y Ella Fitzgerald. Se buscaba a un actor extranjero para interpretar a Victor Lazlo, pero se consideró a Herbert Marshall, Dean Jagger y Joseph Cotten antes de dar con Paul Henreid.

Veidt, Henreid y Bergman no eran los únicos extranjeros en el set. De hecho, la minoría eran los tres americanos: Humphrey Bogart, Dooley Wilson y Joy Page. En total, según Warner, Casablanca contó con actores de 34 nacionalidades diferentes. Muchos de ellos, judíos que habían escapado de los nazis. Conrad Veidt también había tenido que abandonar Alemania: su esposa era judía, y su cabeza corría peligro por su simpatía hacia los judíos.

© Warner Bros.

Debido a los recortes durante la guerra, se reutilizaron varios sets para Casablanca. Por ejemplo, la estación en París es la de Now, Voyager (Irving Rapper, 1942), y las primeras escenas de la película fueron rodadas en un escenario construido para The Desert Song (Robert Florey, 1943). 

Uno de los pocos sets construidos para la película es el café de Rick, inspirado en el Hotel El Minzah de Tánger. Aún con los recortes, Casablanca se salió del presupuesto: costó unos 950.000 dólares, 100.000 más de lo planeado.

Los actores no tenían toda la información sobre las escenas que rodaban:

  • Bogart fue llamado al set para una escena en el café, en la que se le pidió que solamente asintiera. El actor no tenía ni idea de que su personaje estaba indicando a la banda del café que comenzara a tocar "La Marsellesa".
  • Ingrid Bergman no sabía con quién se quedaba su personaje. Tuvo que preguntar a Michael Curtiz a quién se suponía que Ilsa amaba. El director le dijo que actuara indecisa. No supo cómo terminaba su personaje hasta que le tocó interpretar la escena final.
La esposa de Bogart, Mayo Methot, estaba convencida de que él tenía un romance con Ingrid Bergman. En realidad, los actores apenas se dirigieron la palabra fuera del set. Ninguno de los dos estaba disfrutando del rodaje, y pensaban que sus diálogos eran ridículos y las situaciones poco creíbles. Ambos querían abandonar el set cuanto antes. Y nunca más volvieron a trabajar juntos.

Durante el rodaje, Bogart se entretuvo jugando al ajedrez por carta con un amigo. Su personaje también jugaba, y el tablero que sale en la película estaba colocado acorde a las posiciones de las piezas en el juego en ese momento.

© Warner Bros.

Dooley Wilson no sabía tocar el piano. En realidad era baterista. Su interpretación se consiguió grabando en directo al pianista Elliot Carpenter, quien estaba detrás de una cortina, posicionado de forma que Dooley pudiera verlo y copiar sus movimientos durante la escena.

"As Time Goes By" pudo no haber sido la canción de Rick e Ilsa: una vez terminado el rodaje, Max Steiner propuso cambiarla y componer una canción original para la pareja. Sin embargo, era imposible volver a rodar las escenas en las que sonaba la canción, porque Ingrid Bergman se había cortado el pelo y estaba rodando For Whom the Bell Tolls (Sam Wood, 1943).

Otro de los cambios propuestos posterior al rodaje fue el final: los aliados habían invadido Casablanca en noviembre de 1942, y se sugirió incorporar la invasión en la historia. Inicialmente, Jack Warner se negó a hacerlo; pero acabó cediendo. Se preparó todo para rodar una escena en la que se mencionaba la invasión y, justo antes de rodarla, David O. Selznick solicitó que la película se estrenara sin ningún cambio. Warner accedió a la solicitud, y canceló el rodaje.

El estudio se valió de dos estrategias para atraer al público a las salas: corrió el rumor de que que la película contaba con Ronald Reagan, Ann Sheridan y Dennis Morgan; y solicitó que los personajes con los que no simpatizaría la audiencia, y que no eran nazis, fueran italianos (país enemigo durante la guerra).

Debido al éxito de Casablanca, la idea de una secuela ha estado rondando Hollywood por mucho tiempo. La primera idea de secuela iba a llamarse Brazzaville. Ingrid Bergman no iba a participar por cuestiones de agenda, y se pensaba en Geraldine Fitzgerald para el papel de Ilsa. El proyecto se canceló. 

En los setenta se tanteó la posibilidad de una secuela dirigida por Truffaut, quien se negó a participar en el proyecto porque no quería meterse con una película de culto. La novela de Michael Walsh "As Time Goes By", publicada en 1998, es la secuela "oficial" de la historia. También existe una secuela "no oficial": la novela "Suspects" de David Thomson, publicada en 1985.

Se estrenaron dos precuelas para televisión (en 1955 y 1983), en varias oportunidades se adaptó la historia para radio, y se intentó -sin éxito- llevar Casablanca a Broadway como un musical en dos oportunidades (1951 y 1967). "Everybody Comes to Rick's" se estrenó en teatro en 1946, sin mucho éxito. 

¿Qué ocurriría si Casablanca se presentara como un proyecto en la actualidad? 


Durante los años ochenta se envió a varios estudios y productoras el guión con el título original. Si bien algunos lo reconocieron, otros respondieron que no era suficientemente bueno, que no tenía suficiente diálogo, y que tenía muy pocas referencias sexuales. 

Hace algunos años, Madonna presentó un proyecto para realizar una remake de la película, que se desarrollaba en Irak, y sería protagonizada por ella y Ashton Kutcher. La respuesta de los estudios fue aplastante: "Casablanca no se toca". 

Madonna abandonó la idea; pero nada nos asegura que, con la obsesión actual de Hollywood por reboots y remakes, la idea no vuelva a cruzarse por la cabeza de algún productor...

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