2 feb. 2015

The Imitation Game


La historia de Alan Turing debía ser contada. No sólo por lo que consiguió, sino porque su final fue injusto. Creo que en las dos horas que dura The Imitation Game intentaron hacerlo, pero la fórmula Weinstein empieza a aburrirme y no logré conectar con la película tanto como me hubiera gustado.

Cuando hablo de "fórmula Weinstein" creo que más o menos os hacéis una idea de a lo que me refiero: a las películas que hacen para ganar premios. Todas de excelente calidad, con actores muy buenos, todas con características similares. Y muchas de ellas me han encantado, pero en este caso me ha resultado más de lo mismo.

Benedict Cumberbatch es un actor con letras mayúsculas, capaz de emocionarme con un gesto. Y, aunque al principio estaba aplaudiéndole como foca, a medida que avanzaba la historia me pareció que le faltaba algo.

Y Keira Knightley... no tengo absolutamente nada en contra de ella, pero la verdad es que no creo que haya hecho más que un trabajo correcto. De hecho, sobre el final llegué a pensar: "esta chica pone exactamente las mismas tres caras en todas sus películas, ¿es que no tiene más recursos?".

Confieso que no tenía muchas ganas de ver The Imitation Game porque ya sabía qué iba a encontrarme, y eso me dio bastante rabia porque disfruto muchísimo viendo a Benedict Cumberbatch. Pero esperaba sorprenderme, arrepentirme de haber pensado que iba a ser lo mismo de siempre. Lamentablemente no fue así, y me he quedado un poco fría. Creo que Turing merecía que su historia se contara de una forma más interesante o desde otro enfoque.

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