15 sept. 2014

Vivir es fácil con los ojos cerrados



Con la excusa de contarnos la historia de aquél profesor de inglés que enseñaba el idioma con canciones de los Beatles, David Trueba nos contó muchísimo más. La visita de John Lennon a Almería es sólo el pretexto para contarnos sobre lo que era España en los sesenta, sobre la juventud en aquellos años, sobre la diferencia de mentalidades y, especialmente, decirnos que no hay que rendirse aunque las cosas no sean como esperamos.

El Antonio de Javier Cámara es un personaje adorable, quizás un poco ingenuo. Es uno de esos personajes que a veces nos encontramos en la vida real y nos preguntamos cómo hacen para sobrevivir en un mundo tan hostil.

Antonio y su sueño de conocer a Lennon le cambian la vida a aquellos que lo viven con él. Y emocionan. Quien diga que no se ha emocionado viendo la historia miente. Es imposible no emocionarse viéndole hacer locuras y darlo todo por llegar a cumplir su sueño, seamos o no fans de Lennon.

Vivir es fácil con los ojos cerrados hace honor a la canción que ha inspirado su nombre. La letra habla exactamente de las cosas que habla la película. Es como asistir a una clase de Antonio, donde nos representa el significado de aquello de lo que hablaba Lennon. Resulta un bonito homenaje a ese profesor, a esa admiración. El viaje a los campos de fresas resulta perfecto. Y puede acabar ganando un Oscar, ¿por qué no?

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