4 jun. 2014

Historia y técnica del cine: El montaje

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El montaje es fundamental para una película, es como poner puntos y comas en una historia. El (o la) montajista recibe un montón de imágenes rodadas por el director y debe armar el rompecabezas. Es su responsabilidad dar el toque final a la historia. Hoy me gustaría contaros un poco cómo ha nacido esta etapa de la producción cinematográfica, qué procesos se siguen, y un poco de teoría (que nunca viene mal).

Al principio el montaje no existía, o ya estaba incorporado durante el rodaje: las primeras películas eran simples tomas estáticas. Cuando las películas comenzaron a contar historias en más de una toma, nació el montaje.

La que se considera la primera película con secuencias -y continuidad entre las mismas- es Come Along, Do! de Robert W. Paul (1898). A partir de entonces, las películas comenzaron a incorporar acciones continuadas y acciones paralelas, a cambiar encuadres y a acercarse a los protagonistas de las historias. Además, cineastas como George Albert Smith  y James Williamson experimentaron coloreando la imagen y usando trucos fotográficos.

Edwin S. Porter, pionero del cine norteamericano, también fue pionero en montaje. Porter fue el primero en rodar una película con un argumento o trama: Life of an American Fireman (1903). En total, la película cuenta con siete escenas y nueve tomas. El montaje es el mismo que utilizaba Georges Méliès. Porter, además, dirigió The Great Train Robbery (también en 1903), en la que incorporó la acción simultánea al montaje.

El descubrimiento de los diferentes planos y el montaje  permitió contar historias que no se desarrollaban en un sólo sitio. Los cineastas también descubrieron que podían rodar la película en diferentes momentos sin que esto afectara a la historia. Y estos descubrimientos les dieron mayor libertad a la hora de crear.

El proceso de montaje

Al principio el montaje era muy simple: se cortaban positivos de la película  (copias del negativo original) y se pegaban en el orden que requería la historia. El montajista se ayudaba de una máquina -una Moviola, la máquina al principio del post- para ver cómo iba quedando la película. Una vez se tenía el montaje final, se creaba un documento en el que se basaban para procesar el negativo original.

En la actualidad, el proceso de montaje es diferente: las películas se montan en ordenadores -con programas como Avid y Final Cut-. Si existe un negativo, ni siquiera es necesario cortarlo y montarlo: se escanea y se monta en el ordenador.

La película pasa por varias etapas de montaje:

  1. El montajista comienza a trabajar mucho antes de  entrar a la sala de montaje:  comienza repasando junto al director lo que se ha rodado, normalmente al final de cada día. Esto le ayuda a entender qué tiene en mente el director, cómo quiere contar su historia. A partir de ello, va trabajando y montando una película que será mucho más larga que la que llegará a las salas. Comienza a trabajar durante el rodaje, pero su trabajo no termina hasta bastante tiempo después.

  2. Una vez se termina de rodar, el director se suma al trabajo en la sala de montaje, trabajando sobre lo que tiene el montajista. El proceso es largo: deben ver la película varias veces, prestando atención a todos los detalles. Se recortan escenas, se reordenan alguna tomas, se quitan otras, se cambian… A veces hasta se descubre que es necesario volver a rodar escenas o agregar más material sobre el que trabajar. De aquí saldrá el primer montaje de la película.

  3. Es hora de involucrar a los productores: ellos deben revisar que la película cumple con los deseos -propios o del estudio-, y aprobar el montaje final.

 

El arte del montaje

Hay varias recomendaciones que deberíamos conocer si queremos dominar el arte del montaje.

Las siete reglas de Edward Dmytryk para el buen montaje son:

  1. Nunca cortes sin una razón

  2. Cuando no estés seguro de en qué fotograma cortar, corta de más y nunca de menos

  3. Siempre que puedas, corta en movimiento

  4. Lo “fresco” es preferible a lo “rancio”

  5. Todas las escenas deben empezar y terminar con acciones continuadas

  6. El corte debe estar motivado por los valores, no por la correspondencia entre planos

  7. La substancia es lo primero, la forma va después.

Walter Murch recomienda seis criterios para decidir dónde hacer cortes:

  1. Emoción: ¿el corte refleja lo que creemos que la audiencia debe sentir en este momento de la película?

  2. Historia: ¿el corte avanza la historia?

  3. Ritmo: ¿ocurre en un momento interesante a nivel rítmico, y en un momento “correcto”?

  4. La mirada del espectador: ¿este corte corresponde con el lugar y movimiento del foco de interés de la audiencia en el encuadre?

  5. Plano bidimensional en la pantalla: ¿cumple con la regla de los 180 grados?

  6. Espacio tridimesional de la acción: ¿es acorde a las relaciones físicas y espaciales en la diégesis?

Por supuesto que el consejo fundamental es ver la película con los ojos del espectador. Y practicar, mucho. Queda mucho más por contar al respecto del montaje, pero esta entrada se está haciendo demasiado larga. Me lo guardo para otro día ;)

2 comentarios:

  1. Muy buena entrada. Sólo te faltó aclarar que el la marca MOVIOLA, con el pasar del tiempo, se convirtió en el genérico para mesa o aparato de edición. La mesa que aparece en la foto del principio de la entrada, es una Steenbeck de la década de los setenta. ¿Cómo lo sé? porque yo soy mannyisdead y esa mesa la tenemos en el acervo de la Cineteca Nacional de México. Y es increíble que, después de tantos años de uso, sigue trabajando. Ahí es donde revisamos las películas que proyectamos en nuestra institución (sólo las de 35mm, las de 16mm las revisamos en proyector)

    Me gustó mucho tu blog. Si un día andas en la Cineteca Nacional, avísame y te doy un tour.

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    Respuestas
    1. Gracias por el aporte, Manuel :)

      Si algún día me paso por México, te tomo la palabra en lo del tour ;)

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