13 nov. 2013

El cine en el S XXI y la insistencia en no evolucionar

La industria cinematográfica culpa en gran parte a las webs piratas de los cierres de las salas: el espectador no paga por ver la película, consume gratis un producto y afecta a la industria. Ver una película gratis es robar, ya lo decían los VHS hace unos cuantos años. Pero, ¿es que la piratería no existía antes? ¿Realmente es la razón por la que cierran tantas salas? ¿Y qué pasa con el VOD? Creo que ya he comentado alguna vez que no creo que esas webs sean las únicas culpables, pero me gustaría analizar la situación y que juntos lleguemos a una conclusión (si se puede).

pirata

Las piratería en el cine estuvo presente siempre. Actualmente existen las webs donde podemos descargarnos o ver online contenidos audiovisuales que van desde clásicos hasta los últimos estrenos con sólo un click y por ningún coste (descontando el de la banda ancha, claro); pero antes teníamos otras formas de consumir cine a un módico precio: la televisión, el videoclub, el cable. Entonces podíamos grabarnos las pelis de la tele o copiarnos los VHS, sólo había que esperar un poco más.

Después llegaron el TiVo y el DVR con los que nos podíamos “grabar” lo que se emitía en tv, los DVDs que podíamos copiar. Y no hay que olvidar que el cable también se pirateaba: muchas personas “robaban” a sus vecinos el servicio, o varios hogares compartían una suscripción. Siempre se pirateó el cine, aunque antes había que asistir a las salas para poder ver los estrenos. Entonces no era nada fácil acceder a copias de estos estrenos, algo que hoy resulta mucho más fácil.

Con la llegada de internet el pirateo se expandió. Podíamos descargarnos estrenos en una calidad pésima: grabaciones en las salas, que alguien se tomaba la molestia de hacer y compartir gastando el dinero de la entrada y sin sacar ganancias. O podíamos esperar a que saliera el DVD, que alguien lo comprara, lo copiara y lo compartiera. De nuevo, sin obtener ganancias. Entonces, a la industria le molestaba; pero no parecía verse tan afectada.

Posteriormente, comenzaron a aparecer copias en muy buena calidad de películas apenas estrenadas. Copias que no podía obtener gente que no estuviera relacionada de algún modo con la industria. Copias con un “Property of… Studios” sobreimpreso, que estaban pensadas para visionados privados de personas relacionadas con la industria. Y copias de alta calidad que pudieron obtenerse de varios modos. Os explicaré la algunos de las más comunes:

  • CAM – copia grabada dentro de la sala, en mala calidad
  • TS – copia grabada con una cámara profesional desde la sala del proyeccionista, con conexión directa al audio para aún mayor calidad
  • WP – el work print es la película sin terminar, a la que le faltan efectos visuales o tiene un montaje que no es exactamente igual que el que llega a las salas
  • TC – copia capturada desde la cinta análoga y digitalizada. La técnica es la misma que se utiliza para los DVD, por tanto la copia tiene la misma calidad
  • Screener – son las copias que se hacen por adelantado para enviar a críticos, votantes de premios y ejecutivos. Llevan un mensaje sobreimpreso (del que os hablé más arriba) o algunas escenas están en blanco y negro. La calidad es un poco inferior a la de un DVD

Existen muchos más formatos, y cada cierto tiempo surgen nuevos. Lo curioso es que cada vez mejora la calidad, pero una persona que no se relaciona con la industria tiene muy pocas chances de ser quien distribuye originalmente la copia. Eso me hace sospechar que dentro de la propia industria facilitan este tipo de distribución, simplemente porque internet significa más público para la película aunque se “pierda” dinero. No digo que sea algo que ocurre el 100% de las veces, pero ¿por qué no? Sobre todo cuando algunas personas de la industria audiovisual valoran datos como “el episodio más descargado”, porque eso significa que su producto funciona.

¿Es malo que las personas compartan contenidos? Si siempre existió, ¿por qué ahora es que son los culpables de todos los males? Se supone que ahora afecta más a salas y estudios por su masividad (y que algunas, que no todas, de esas webs obtienen dinero con publicidad); pero muchas películas que no han funcionado en las salas ahora pueden llegar a mucho más público con sólo un click. Y eso es lo que la gente que se ha dejado el alma en la película quiere: que se vea su película.

 

La costumbre y la comodidad

Ver una peli en casa es cómodo, pero ¿realmente dejamos de ir a las salas para quedarnos en casa a buscar una peli en internet? Las opciones se amplían cuando buscamos en internet, pero también hay puntos en contra: no siempre encontramos esa peli que queremos ver, nos arriesgamos a descargar un virus (que a la larga es más caro que ir al cine), la calidad de la copia disponible puede ser pésima… Sí, el espectador está acostumbrado a consumir cine en casa; pero aún buscando opciones seguras como el VOD, no tiene por qué encontrar lo que quiere. Y eso le lleva a la sala, como lo hizo toda la vida (cuando en la sala está lo que quiere ver).

Si el espectador deja de ir a la sala no es porque pueda ver la peli pirateada, posiblemente le afecten los precios altos de las entradas. Está comprobado que cuando bajan los precios, las salas se llenan. Y que cuando se quiere ir a ver una película, se va. A mí, por ejemplo, me molesta muchísimo esperar -a veces años, y no exagero- para poder ir a la sala a ver una película que tengo muchas ganas de ver.

Para mí no hay mejor experiencia que sentarme en una sala oscura frente a una pantalla enorme y ver una película. Voy al cine; pero no voy a ver cualquier cosa: como muchos valoro qué películas hay disponibles y ya no me arriesgo tanto a llegar al cine y elegir el primer título que me resulta atractivo.

El streaming o VOD nos da la alternativa de poder acceder por un precio menor a contenidos en buena calidad y, muchas veces, a contenidos que no llegan a las salas. A mí, que me gustan tanto las películas independientes, es la alternativa que me queda para poder ver lo que me gusta. No es lo mismo que ir al cine, pero es el cine que quiero ver.

Lo malo es que el VOD tampoco me ofrezca todo lo que quiero ver, lo que me da dos opciones: pirateo para poder verla, o debo cambiar la IP de mi ordenador para consumir VOD geolocalizado. La industria limita el contenido que llega al público, y nosotros queremos elegir qué ver. Estamos en un mundo global, pero la industria insiste en limitarnos y decidir qué consumimos.

 

¿Es internet la muerte de las salas?

Creo que lo es si la industria no permite que la situación cambie: estrenos globales (está comprobado que se puede coordinar para estrenar cine doblado, así que no es excusa), precios más asequibles y variedad es lo que nos hace falta.

Las salas de cine son una experiencia única que no debe morir, el espectador sigue necesitándolas. Sobre todo los espectadores que no consumen VOD ni piratean, esos que no consumen tantas blockbusters y están acostumbrados a ver cine en salas. Esos parece que no contaran. Las blockbusters siguen llenando las salas, el 3D y el IMAX son cosas que se disfrutan mejor o sólo en los cines. Hay público, pero habrá aún más si ese público puede pagarse las entradas y puede ver las películas que quiere ver.

Comprendo las dificultades que atraviesan las salas cinematográficas y las razones que tienen para cerrar. Pero el problema no viene del pirateo, sino de una industria que insiste en un modelo anticuado. La industria debe adaptarse, como ya lo hizo antes. Debe asumir que existen otras formas de distribución, y que no por ello debe morir la experiencia única de asistir en masa a una sala oscura y entregarse a una historia.

Las salas no cerraron con la llegada de la televisión, no murieron con la llegada del VHS y el DVD, y no tienen por qué morir ahora. Sí, los videoclubes han muerto físicamente, pero porque han evolucionado al streaming y el alquiler online. Nada sustituye a la experiencia de la sala, ni los proyectores en casa (que ya llevan años en el mercado). El espectador tiene una nueva necesidad de consumo, y el mercado debe adaptarse a eso; pero eso no significa que el espectador no quiera consumir cine en una sala. Es más, veo la muerte de la televisión tal y como la conocemos antes que la muerte de las salas de cine. Creo que no es cuestión de rendirse y bajar los brazos, es cuestión de adaptarse.

Se está apuntando a un culpable que sólo es indicador de una necesidad de mercado. Es verdad que las webs de pirateo están haciendo dinero con publicidad, pero para vencerlas la industria sólo necesita ofrecer contenido de calidad con la misma facilidad que esas webs. Ninguna persona quiere banners molestos o posibles virus, y todos preferiremos pagar si tenemos la posibilidad de consumir en buena calidad eso que queremos consumir.

No hay que olvidar que lo que llamamos pirateo, que existió siempre y siempre encontrará el modo de renovarse, ha jugado un papel importante en el acceso a la cultura de personas que de otro modo no podrían acceder a ella. Si les facilitamos el acceso a esas personas, no tendrán la necesidad de buscar ese contenido en otra parte. El cine es cultura, y no hay que olvidarlo por más que también sea un negocio. En lugar de buscar culpables, habría que enfocarse en buscar soluciones.

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