30 sept. 2013

Las brujas de Zugarramurdi

Yo no sé si volvió el Álex de la Iglesia de antes, como dicen algunos, o simplemente el de siempre ha hecho algo tan bueno que nos ha volado la cabeza a todos. La cosa es que Las brujas de Zugarramurdi es una genialidad. Y como dijo Álex en el preestreno, es un placer que se pueda hacer este tipo de cine en España.

las_brujas_de_zugarramurdi

Confieso que fui al preestreno de la semana pasada con una mezcla de sensaciones: por un lado moría de ganas por ver lo nuevo de Álex de la Iglesia y Carmen Maura, pero por el otro me echaba para atrás que fichara a actores guapos. Muy cerrada mi cabecita, pensando que lo había hecho para atraer público joven y fans de Hugo Silva y Mario Casas. Que, ojo, puede que también lo hiciera; pero lo interesante es que los dos me han gustado (y no por lo guapos). Sobre todo el segundo.

De entrada, cuando vi la alfombra roja y los gritos, la verdad es que me desanimé un poco. Tenía miedo al “mucho ruido y pocas nueces”. Pero luego vi a Carmen Maura, una de las actrices que más admiro, y recuperé la fe. Y cuando se apagaron las luces, comenzaron las risas.

Supongo que ya llego tarde para deciros la de risas que provoca Las brujas de Zugarramurdi: hoy me he enterado que ha sido número uno en taquilla este fin de semana. Y me alegra llegar tarde, me alegra que muchos hayáis ido a las salas a verla. Y los que aún quedáis, ¿a qué esperáis? De verdad, que la risa es el mejor remedio y esto son risas sin parar.

Las brujas de Zugarramudi entretienen, no se cortan y logran que hasta den ganas de visitar ese pueblo y esa cueva en las próximas vacaciones. Ya no veré mi querido Sol con los mismos ojos y, por sobre todo, a los personajes que suelo ver por allí. Álex abre su película –y la continúa- con una serie de escenas tan surrealistas que creo que ya no veré nada con los mismos ojos.

Y los actores… La mayoría están a la altura de lo que esperaba, pero aún me sorprende que Mario Casas fuera el que más carcajadas me arrancó. Ese chico, que para mí no hacía nada más que quitarse la camiseta, me dejó de boca abierta… y sin quitársela. Me ha gustado muchísimo su trabajo. Me alegra saber que estaba equivocada y que Mario da para más.

Como he dicho más arriba, los que no habéis ido aún a los cines a conocer estas brujas tenéis que ir ya. Excelente.

27 sept. 2013

Vida y muerte en un minuto

Hoy debería hablaros de Las brujas de Zugarramurdi, la genialidad de Álex de la Iglesia que tuve el placer de ver ayer. Pero no quiero dejaros sin corto, así que me guardo los comentarios para el lunes. No sin antes recomendaros que vayáis a verla, claro. El lunes sabréis por qué lo digo.

Volviendo al corto, hoy os traigo uno de tan sólo un minuto. ¡Y vaya minuto! ¡La cantidad de emociones que se pueden sentir en un minuto! ¡La cantidad de información que nos pueden dar en un minuto! Excelente el trabajo de Brett Williams y Hayden Phipps en The Death and Life of Desmond Wolfe.

¡Buen fin de semana!

25 sept. 2013

Festival de Zúrich (ZFF)

Seguramente en estos días habéis escuchado hablar del Festival de Cine de Zúrich (Zürich Film Festival, ZFF) por su acuerdo con el Festival de San Sebastián. Posiblemente, apenas habéis oído hablar del ZFF. Y no es porque no sea importante, es porque se trata de un festival muy joven. Pero seguro que os suena, porque fue en el festival que detuvieron a Roman Polanski en el año 2009.

ZFF

El ZFF es un festival anual que se celebra en la ciudad de Zúrich a finales de septiembre. El primer festival se celebró en 2005, y en sus ocho años de existencia ha adquirido un nombre y una asistencia importante (85.000 visitantes).

Lo que hace a este festival aún más interesante, es que su misión es apoyar la carrera de directores emergentes. Así como os cuento: sólo se aceptan en competición películas que sean ópera prima, segunda o tercera. Su objetivo es descubrir nuevos talentos, sobre todo talentos en alemán.

 

Historia

Después de invitar a un festival de cine digital a la Universidad de las Artes de Zúrich en el año 2004, Karl Spoerri y Tim Geser decidieron que era hora de establecer un festival de cine en la ciudad. Karl Spoerri fundó la Spoundation Motion Picture GmbH junto a Nadja Schildknecht y Antoine Monot Jr., la que organiza el ZFF desde entonces.

El primer ZFF se celebró en el Cine Plaza del distrito 4 de la ciudad de Zúrich, el cual puso el enfoque en el cine debutante y “clásicos debutantes”. Duró solamente 4 días (del 5 al 9 de octubre). La prensa y la industria no confiaban demasiado en el evento, y sólo atrajo a 8.000 espectadores.

El segundo ZFF entregó por primera vez su premio mayor, el Golden Eye, en tres categorías: Largometraje Joven, Documental Joven y Ópera Prima. Sumó nueva programación a esos 4 días de festival, y atrajo a 1.800 personas y 600 acreditados de la industria del cine.

En 2007 se extendió la duración del festival a 11 días, además de aumentar el número de salas donde se proyectaban las películas participantes (más de 50), inaugurar el Centro del Festival en la Rathausplatz e incorporar el Fórum de Coproducción. La asistencia también aumentó: 27.000 personas.

El número de asistentes continuó aumentando, y en 2011 se inauguró un nuevo Centro en Sechseläutenwiese. Además, la ceremonia de entrega de premios comenzó a celebrarse en la Ópera de la ciudad. En 2012, sumaron películas para espectadores a partir de los 6 años.

Golden Eye

 

En competición

Como ya os conté más arriba, sólo compiten directores debutantes (primera, segunda o tercera película). Las películas se clasifican en: Mundiales, Europeas y Suizas. Y se dividen en cuatro categorías: Largometraje Internacional; Largometraje en Idioma Alemán; Documental Internacional y Documental Alemán. Austríaco o Suizo.

Los ganadores del Golden Eye son elegidos por un jurado internacional, y obtienen 20.000 CHF como premio. El público elige su favorita de todas las películas en competición, el Premio de la Audiencia. También se entrega el Premio de la Crítica, elegido por la Asociación Suiza de Periodistas Cinematográficos.

 

Fuera de competición

Premieres de Gala: Se trata de una serie de premieres diarias internacionales. Se trata de las últimas superproducciones, en presencia de actores y equipo, antes de su estreno en cines.

Neue Welt Sicht: Es una selección de películas del país invitado, que es elegido porque su cine emergente resalta frente al de otros países. Los invitados de los primeros festivales fueron Rusia, Israel, Argentina, Australia, Turquía, Suecia y Brasil.

Border Lines: En colaboración con Médicos Sin Fronteras, esta sección presenta tanto largometrajes como cortometrajes que tratan situciones que se dan en las fronteras a partir de la situación mundial actual y proyectos humanitarios, así como conflictos sociales y territoriales.

Special Screenings: Presenta cine único y muy esperado.

 

Un tributo

A Tribute to... es el premio anual a un director cuya filmografía ha influenciado a varias generaciones. Se realiza una retrospectiva, y el director dicta una Master Class donde los jóvenes cineastas tienen la posibilidad de hacerle preguntas.

Los ganadores hasta el momento han sido:

  • Stephen Friars (2006)

  • Oliver Stone (2007)

  • Costa-Gavras (2008)

  • Roman Polanski (2009)

  • Milos Forman (2010)

  • Paul Haggis (2011)

  • Alejandro González Iñárritu (2011)

  • Tom Tykwer (2012)

Además, se lleva a cabo una competición de música, en la que se invita a los jóvenes a componer la música de un cortometraje de 5 minutos. Los cinco mejores suenan durante un concierto, y un jurado internacional elije al ganador del Golden Eye a la Mejor Música Internacional para Cine.

 

ZFF + San Sebastián

En 2013, ambos festivales han llegado a un acuerdo: el ZFF presentará cine español contemporáneo, participante en diferentes secciones del Donostia Zinemaldia. A cambio, el Festival de San Sebastián presentará cine en alemán, con énfasis en el cine suizo. Una alianza interesante.

23 sept. 2013

THX 1138

Tenía una cuenta pendiente: ver el primer largometraje de George Lucas. Por alguna razón, tanto Lucas como Spielberg no terminan de gustarme como directores. El segundo me gusta como productor, y el primero como productor y guionista.

THX 1138

Pero American Graffiti había sido un buen ejercicio para acercarme al joven Lucas, y THX 1138 me interesaba porque habla de una sociedad distópica y del típico romance prohibido entre los protagonistas. Imaginaba que sería una versión setentera y sencilla de Gattaca, una de mis películas favoritas.

THX 1138 nació como un cortometraje en la época en que George Lucas estudiaba Cine. Rodó el cortometraje de 15 minutos en 1967, y lo bautizó Electronic Labyrinth: THX 1138. Podéis verlo en el DVD del corte del director de THX 1138, y como dato curioso, os cuento que una copia del cortometraje está archivada en la Biblioteca del Congreso norteamericano.

Electronic Labyrinth: THX 1138 ganó un premio en el Festival de Cine Estudiantil de New York y, también, la atención de Steven Spielberg. Posteriormente, con la ayuda de Francis Ford Coppola, George Lucas decidió rodar el largometraje.

No quise ver el cortometraje antes de ver el largometraje. De hecho, aún no lo he visto. Necesito tomarme tiempo para procesar lo que vi, y sentarme a ver el corto intentando verlo como si no supiera quién es THX.

Volviendo al largo, la estética me pareció perfecta. Me encantó ese mundo distópico que creó George Lucas. Pensaba que me encontraría con una visión más amateur del Siglo XXV, pero olvidaba que estaba viendo el trabajo de un hombre que aparentemente no fue amateur jamás. Me arriesgo a decir que American Graffiti parece más ópera prima que THX 1138.

La relación entre THX y LUH me recordó a Gattaca, sí, pero también me hizo conectar con una historia mucho más antigua: la de Adán y Eva. ¿Por qué me recordó a Adán y Eva? Quienes habéis visto THX 1138 seguro habéis hecho la conexión. Los que no, os aviso que viene un SPOILER.

He relacionado ambas historias por el hecho de que sea LUH quien primero se rebela ante el sistema, que ella le cambie las píldoras, y que ella sea quien paga peor el castigo por lo ocurrido. Creo que no hace falta recordaros la historia de Adán y Eva, y el hecho de que Eva -la mujer- sufra más que el hombre las consecuencias de sus actos (el parto, por ejemplo).

No quiero meterme a analizar más al respecto, pero mi interpretación de la película me llevó a verla como una crítica a la religión. Supongo que no debo ser la única que lo ha visto: lo de Adán y Eva, los confesionarios donde el dios contesta con mensajes grabados, la elección de “compañeros” que no depende de uno, la actitud de SEN… Por supuesto que con las drogas para controlar el comportamiento y las emociones, la casa vacía con esa especie de televisión holográfica, etc.critica a la sociedad capitalista; pero también creo que critica la religión.

Y ese final… buf. Cuando “emerge” Robert Duvall y le vemos allí, en libertad, con el sol de fondo. Me ha encantado ese final. Además, después de ver tanto blanco y tanta oscuridad, ver eso es perfecto. Eso, que te invita a reflexionar acerca de la vida que estás llevando y te hace pensar en la falta de humanidad que hay en este mundo.

Lo cierto es que la película se ha quedado conmigo de algún modo, al punto en que he estado cuestionándome muchas cosas y me he quedado un poco deprimida. Me sorprende, no esperaba sacar tanto de la ópera prima de George Lucas.

20 sept. 2013

Uno a uno

Cuando vi este corto estaba avisada de que no me iba a enterar de nada de lo que hablaban, porque gran parte de los diálogos están en ruso y el director no los subtituló intencionalmente. Me pareció de lo más curioso, y a la vez me pareció una buena idea que nos hiciera pasar por esa situación en la que no entiendes casi nada de lo que está ocurriendo. Una vez visto, confirmo que fue una gran idea.

Uno a uno, de Pepe Caraballo, es un corto sobre un inmigrante ruso en España. Él llega a un país con un idioma que no habla ni entiende, y nosotros nos enfrentamos al problema de no entender lo que él está diciendo. Eso nos obliga a prestar atención a lo que ocurre, a pensar e intentar comprenderlo, y en cierta forma nos pone en la misma situación que el protagonista. ¿Qué ocurre con Sasha y cuál es su historia? Os invito a descubrirlo.

¡Buen fin de semana!

18 sept. 2013

Historia del cine y aspectos técnicos: El Technicolor

Estamos acostumbrados a ver una película en color y ver el famoso logo de Technicolor. Los que se fijan más, seguramente han visto también que está acompañado de una frase que dice algo como: “Color by Technicolor”. Se trata de una marca registrada, y hoy os voy a hablar de ella.

technicolor

El Technicolor es un proceso inventado en 1916 por la Technicolor Motion Picture Corporation . Se trata del proceso de producción y revelado más popular en Hollywood entre 1922 y 195. Su fama se debe a sus niveles saturados de color y ser el proceso utilizado para musicales como The Wizard of Oz, Singin’ in the Rain, y animaciones como Snow White and the Seven Dwarfs y Fantasia.

Antes de que el Technicolor dominara la industria, el proceso más popular era el Kinemacolor. Este se usó comercialmente entre 1908 y 1914, y fue inventado por Albert Smith en Inglaterra, allá por el 1906. Se trataba de un proceso mediante el cual se mezclaban y agregaban dos colores fotografiando y proyectando la película en blanco y negro detrás de dos filtros que alternaban: uno rojo y otro verde.

El término Technicolor se usa para describir tres conceptos diferentes:

  • El proceso o formato: el sistema mediante el cual se produce la imagen en la cinta cinematográfica (el proceso de tres tiras de cinta)
  • La impresión: un proceso mediante el cual se hacen copias a color que permiten utilizar tintes más estables y permanentes que los cromogénicos. Originalmente se usaban para imprimir la imagen a partir de negativos separados por color sobre película en blanco y negro dentro de una cámara Technicolor, y luego para imprimir negativos en película de color en cámaras estándar.
  • Los laboratorios de la compañía y la compañía en sí misma: son laboratorios de post-producción, en los que se revelan, imprimen y transfieren películas en todos los procesos de revelado más aplicados. Cuando una película se revela en estos laboratorios, recibe el logo que os contaba más arriba y el crédito de “Color by Technicolor” (aún cuando no se trate de una película en formato Technicolor o con ese tipo de impresión).

 

Historia

El Technicolor comenzó siendo un sistema de dos colores: rojo y verde. Durante el proceso, un prisma separador de rayos detrás de la lente exponía a dos fotogramas consecutivos de una tira de película única en blanco y negro simultáneamente, una detrás de un filtro rojo, la otra detrás del filtro verde.

La película debía proyectarse y fotografiarse al doble de velocidad. Para proyectarla era necesario un proyector con dos aperturas (una con cada filtro de color), dos lentes, y un prisma ajustable que alineaba ambas imágenes en la pantalla. La primera película proyectada de este modo es The Gulf Between (1917), que se utilizó para vender el sistema a productores y salas. El mayor problema de este proceso era que se necesitaba que un técnico ajustara constantemente la cinta para mantenerla alineada.

cámara technicolor

El segundo proceso surgió buscando una solución a este problema: se utilizaba la misma cámara de Techinicolor, pero se utilizaba con un negativo de doble componente, que lograba producir una película con los colores impresos. De este modo no se necesitaba un equipo para corregir durante la proyección.

Los fotogramas expuestos al filtro verde se imprimían en una tira de película en blanco y negro, y los fotogramas detrás del filtro rojo en otra. Después de revelarlas, a cada tira se le añadía el color complementario al del filtro: rojo para la del verde, y verde para la del rojo. Ambas tiras se unían para crear la cinta que se proyectaba. La primera película proyectada creada con este sistema fue The Toll of the Sea, en noviembre de 1922. También se utilizó en The Ten Commandments (1956) y Ben-Hur (1959).

Este sistema también presentaba problemas: debido a que las imágenes no estaban en el mismo plano muchas veces no estaban bien enfocadas, y los fotogramas se recalentaban cuando se proyectaban y se curvaban (de modo que a veces quedaban fuera de foco). Después de cada proyección, la cinta debía sustituirse por otra, mientras la enviaban al laboratorio para devolverle la forma original. Este proceso tendía a rayar la cinta. Había que buscar otra solución.

El tercer proceso se basaba en la transferencia de tinte. Se utilizaba la misma cámara, y se imprimía uno de cada dos fotogramas de cinta de gelatina preparados para crear el rojo, mientras que el resto se imprimían en una segunda tira de cinta en blanco para crear el verde. Al exponerla a la luz ultravioleta, la gelatina se endurecía. Las áreas sin exposición a la luz quedaban impresas por una imagen que creaba la gelatina. Las tiras de cinta se lavaban en tintes de sus colores complementarios y cuanto más cantidad de gelatina tenían acumulada, más tinte absorbían.

Al final del proceso, las cintas se exponían a una tira de cinta en blanco con una emulsión, y el tinte se transfería a la nueva copia. Este proceso coincidió con la introducción del sonido en el cine, por lo que la cinta en blanco se adaptaba a la cinta donde estaba el sonido (que estaba hecho en base a una copia en blanco  negro), y luego se agregaba la capa con tinte. La primera cinta de este proceso fue The Viking (1928). También se utilizó en animación. En 1931 se mejoró el proceso: se quitó el grano de la cinta, y los colores fueron aún más vívidos. Además, se redujeron los costes, lo que permitió que el proceso fuera accesible a más producciones.

De todas las películas que se realizaron con los procesos que describo más arriba, sobreviven apenas fotogramas. Algunos negativos originales se usaron para realizar copias en blanco y negro para televisión, pero posteriormente se descartaron. De aquí que muchas películas clásicas sólo podamos verlas en blanco y negro.

El cuarto proceso fue implementado en 1932, justo para cuando la crisis alcanzó la industria cinematográfica. Se trataba de una cámara que exponía tres cintas en banco y negro. La luz se dividía en dos haces de luz. Uno de ellos pasaba por un filtro verde y formaba la imagen en una cinta pancromática. El otro pasaba por un filtro magenta y formaba la imagen en un “bipack” de dos cintas con emulsión: la cinta de adelante era sensible a la luz azul, mientras que la de detrás lo era al rojo. De estas cintas se extraía una cinta en color.

Se ofreció el proceso a Walt Disney, quien negoció un contrato exclusivo hasta septiembre de 1935. La competencia que quería rodar en color debió conformarse con procesos anteriores, o con los competidores de Technicolor. Cuando el contrato terminó, el proceso pasó a ser adoptado para la animación en su mayoría: se fotografiaba cada fotograma tres veces, y con ellos se creaban las cintas.

Technicolor2

El valor agregado de este proceso era que no hacía falta tener un proyector especial, además de tener un balance de calidad de imagen y velocidad de impresión mejor que los competidores. El primero de los estudios en implementar el proceso fue la MGM, en The Cat and the Fiddle (1934). Los demás no tardaron en sumarse.

Los estudios alquilaban las cámaras porque no podían comprarlas, y al hacerlo solicitaban técnicos y supervisores de color para asegurarse de que el resultado fuera el adecuado. La iluminación era tan fuerte que la temperatura en los sets era insoportable: durante el rodaje de The Wizard of Oz superaba los 38ºC, y algunos actores aseguraron que les afectó la vista. Esto, además, elevaba los costes de las producciones.

En 1950, Kodak lanzó al mercado la cinta de 35 mm, que en 1952 llegó a Hollywood. Este negativo podía grabarse con una cámara sencilla y ser revelado en color. La última cinta rodada con el viejo formato de tres negativos fue Foxfire (1954). Technicolor adaptó su proceso de revelado para estas cintas y las de otros competidores, y utilizó las cámaras que ya no eran útiles para presentar el cine 3D en marzo de 1953. El invento no fue muy exitoso, sólo se rodaron dos películas: Flight to Tangier (1953) y Money From Home (1954).

Durante los años sesenta, el proceso de Technicolor se volvió demasiado caro y lento. La última película que se reveló en un laboratorio de Estados Unidos con el sistema de tintes fue The Godfather, Part II (1974). En Europa, fue Suspiria (1977). Los laboratorios de Technicolor se dedicaron a revelar únicamente cintas de Kodak, mientras que en China y Hong Kong aún se utilizaba el viejo sistema de teñido en los ‘80.

En 1997, el sistema volvió a hacer aparición en la industria para restaurar cintas: The Wizard of Oz, Rear Window, Funny Girl y Apocalypse Now (la versión Redux) fueron las elegidas. Posteriormente, se utilizó para cintas de gran presupuesto: Pearl Harbor y Toy Story, por ejemplo. Sobrevivió hasta 2002, cuando la compañía pasó a manos de Thompson (hoy Technicolor S.A.).

 

En la actualidad

El antiguo proceso de Technicolor se asocia hoy en día con los archivos cinematográficos, porque las cintas tienen una calidad única: mantienen el color original si se las protege correctamente. Muchas veces se parte de estas cintas para restaurar otras copias. Además, los negativos de esas cámaras de tres tiras fueron muy útiles para transferir películas a vídeo.

El único problema es que, a veces, algunas tiras encogen más que otras. En la actualidad se alinean usando la tira verde (G) como base y se ajusta digitalmente el tamaño de las otras, dado que es la que tiene más resolución. Otro problema es que el contraste de las tres tiras no es el mismo, lo que se corrige con el balance de blancos (aunque a veces el resultado da un color falso en algunas zonas, por ejemplo cuando hay fuego).

La compañía que creó el Technicolor aún sigue viva, porque ha sabido evolucionar: se ha ajustado a los tiempos y se adaptó cuando llegaron el VHS, el CD, el DVD y la digitalización. La estética que marcó una época aún se utiliza en producciones que recrean esos años, por ejemplo en algunas escenas de The Aviator (2004). Y el logo es una constante en la vida de cualquier cinéfilo.

Muchas veces esta parte del cine es completamente ajena al espectador, y creo que es interesante descubrirla. Seguro que alguno ha comprendido por qué ve ciertos logos en los créditos, y espero que despierte vuestra curiosidad para descubrir aspectos del cine que no suelen discutirse mucho. Esto también es parte de la magia, y una parte tan responsable como otras de que veamos lo que vemos en pantalla.

16 sept. 2013

Justin y la Espada del Valor

Era mi primera vez en un preestreno de cine animado. No sólo me interesaba descubrir una producción animada como Justin y la Espada del Valor (el título esta vez lo pongo en castellano, que es una producción española con doble cartel, en español e inglés), también me interesaba ver al actor que apadrinaba el proyecto: Antonio Banderas. Y me interesaba descubrir cuántos niños y cuántos adultos vería en la sala. Y me sorprendió encontrarme con tantos peques como gente mayor interesada en la animación.

Justin_-_Cartel

Desde mi sitio favorito –siempre debajo del haz de luz-, tenía una vista privilegiada de la sala y las reacciones de los espectadores más pequeños (porque ellos no se limitan a sonreír: se mueven, saltan, gesticulan). Además, tenía a un par de personas de incógnito delante, relacionadas con la película, y se notaba esa mezcla de nerviosismo y expectación en el aire. Me gustó escuchar a Antonio Banderas hablar con pasión sobre este y otros proyectos animados en los que ha trabajado. La verdad es que me contagió el entusiasmo.

Una vez la peli empezó, la sala aplaudió emocionada. Se podía sentir la emoción de todas esas personas que trabajaron tanto tiempo para ver el resultado en pantalla. Ellos tenían más ganas que nadie de ver el resultado. Posteriormente, el silencio. Posiblemente, todos atentos a la reacción del público. Y yo, muy atenta a los peques que me rodeaban.

Lo primero que me llamó la atención fue que yo sonreía más que ellos. La verdad es que Justin y la Espada del Valor tiene muchos detalles que sólo entendemos los adultos. Los peques reían con los golpes y las acciones heroicas, nosotros con las bromas y los guiños que nos iban dirigidos. Y confieso que me encantó ver al niño sentado a mi lado vitorear y aplaudir al final, ¡estaba encantado con la gesta de Justin!

A nivel animación, la peli está bien. Tiene detalles más trabajados que otros, pero me pareció bien realizada. Sobre los personajes, mi favorita es Talía. Me pareció un personaje femenino muy fuerte. No me gustó nada que uno de los villanos tuviera “pluma” (me ha sentado bastante mal el personaje, y no precisamente porque tenga “pluma”: porque es exagerado y porque es un villano. Mal mensaje).

Quizás hay demasiados tópicos para mi gusto. Se nota que se siguió la norma en la historia y los personajes, pero se exageró demasiado con algunos. Lo que sí me gustó mucho de la historia fue (SPOILER) que Justin se quedara con la chica normal que se fijó en él por su personalidad. Nada nuevo, pero sí un buen mensaje.

Al final, después de los aplausos de rigor, sólo quedábamos en la sala los que trabajaron en el proyecto, los que iban saliendo y… yo. Yo, que siempre me quedo hasta el final de los créditos por respeto a toda esa gente que puso su alma y su tiempo en crear algo para los espectadores. Me quedé allí, viéndoles vitorear al leer sus nombres, hacer fotos a la pantalla y felicitarse unos a otros. Ese momento fue mi favorito del preestreno. Me dieron ganas de saludarlos uno a uno y felicitarlos por su trabajo. Creo que esas caras de alegría se quedarán conmigo por mucho tiempo.

Puede que Justin y la Espada del Valor no haga historia, pero para esa gente sí la ha hecho. Un proyecto así, con todo el trabajo y el esfuerzo que conlleva, con las dificultades que atraviesa la industria, es un gran logro. Y aún si no gana Oscars y no llega a los libros de Historia del Cine, ha marcado la vida de muchas personas. Es verdad que pensarlo me ha hecho valorar la peli mucho más, pero no quita que haya cosas que crea que se pueden mejorar. Siempre se puede mejorar, y espero que haya otra oportunidad para toda esta gente de hacernos pasar otro buen rato con su trabajo. Mis felicitaciones a todos, y por muchas pelis más.

13 sept. 2013

El bigote

¿Qué tal lleváis el viernes 13? ¿Muy duro? Espero que no. Los supersticiosos dicen que en días como el de hoy hay que cuidarse de la mala suerte. Yo no soy supersticiosa, aunque sí que a veces me atacan esos días en los que parece que todo va mal. Pero no creo que tenga que ver con un día en especial o con la famosa “mala suerte”, y para superar esos días trato de hacer lo único que se puede hacer: buscar el lado bueno.

Y eso, precisamente, es lo que hace el protagonista del corto de hoy. The Mustache es un corto que llega desde Israel y que os aseguro que os pondrá una sonrisa en la cara.

¡A sonreír! Que tengáis un buen fin de semana.

11 sept. 2013

Detrás de cámaras: Gone with the Wind

Aún recuerdo el día en que me senté a ver Gone with the Wind por primera vez. Recuerdo que pensaba que iba a necesitar una pausa en algún momento, cosa que no ocurrió. Recuerdo que me metí en la historia, que los personajes me tocaron, y hasta ahora me lleno de entusiasmo cuando alguien nombra a Rhett y Scarlett. Y recuerdo que prometí que iba a escribir algo más sobre la película. Y si hay algo que me caracteriza, es que cumplo mis promesas. Puedo tardar, pero las cumplo. Y hoy cumplo esa promesa.

gone_with_wind

Gone with the Wind ha pasado a la historia por muchas razones, entre ellas ser la primera película en color en ganar un Oscar a la mejor película. Todos conocemos a Rhett y Scarlett y todos conocemos la gran frase de Rhett: “Frankly, my dear, I don’t give a damn”. Lo que algunos no saben es que la frase casi no hace historia.

En 1939 existía un código de producción que censuraba lo que aparecía y se decía en pantalla. La famosa frase rompía la norma porque la palabra “damn” estaba prohibida, así que se sugirieron varias alternativas más “blancas”: “I just don't care” (no me importa), “it makes my gorge rise” (me pone de mala leche), “my indifference is boundless” (mi indiferencia no tiene límites), “I don't give a hoot” (me da igual), y “nothing could interest me less” (nada me interesa menos). Seguramente cualquiera de ellas habría tenido la misma fuerza (risas).

Cuenta la leyenda que la frase llegó a las salas a base de pagar una multa, pero la realidad es que hubo un pequeño cambio en el código. Este cambio habilitaba a usar la palabra en casos en los que fuera esencial para el papel, en contexto histórico, si era parte de un hecho histórico o del folclore poplar, o una cita de un trabajo literario; siempre y cuando no fuera ofensiva. “Hecha la ley, hecha la trampa”, dicen. Y la frase pasó a la historia.

El primer encargado de colocar las palabras de Rhett en el guión fue Sidney Howard. El guionista aceptó el trabajo con la condición de escribir en la libertad de su casa en Massachussets. El primer guión que presentó exigía una película de cinco horas y media. El productor, David O. Selznick, le solicitó que se trasladara a Hollywood para realizar otro borrador junto a él. El segundo guión fue quince páginas más largo que el primero. Selznick llegó a considerar hacer dos películas en lugar de una, para hacer justicia a la novela.

El primer director elegido fue George Cukor, quien dedicó dos años a las tareas de preproducción, castings y preparación de los actores. Selznick no estaba feliz con la lentitud con la que avanzaba el proyecto y Cukor no estaba convencido de que el guión fuera bueno, de modo que –según cuenta la historia oficial- el segundo abandonó la dirección. Sin embargo, Cukor se mantuvo ayudando a Vivien Leigh y Olivia de Havilland a crear sus personajes durante los fines de semana. El sustituto fue Victor Fleming. Lo primero que hizo al llegar fue rechazar el guión. La producción se paró durante dos semanas para reescribirlo. El encargado fue Ben Hecht, quien se basó en el primer guión de Sidney Howard.

Algunos números:

  • El coste de la producción se estima en unos cuatro millones de dólares.
  • Se rodaron más de 150.000 metros de cinta, que se editaron para acortarlos a unos 6.000 metros.
  • El primer corte de la película era de cuatro horas y media, 48 minutos más que los que llegaron a las salas.
  • Más de cincuenta actores tenían líneas de diálogo, y el total de extras fue de 2.400.

Durante la producción, Selznick quiso realizar una proyección de prueba. Organizó una especie de “sneak preview” en una sala cerca de Los Angeles. La secuencia inicial que se proyectó fue realizada sobre la marcha, y se trata de una mano pasando las páginas de un libro con dibujos de paisajes sureños. La música era la composición de Alfred Newman para otra película: The Prisoner of Zenda (1937).

El primer “preestreno” fue el 9 de septiembre de 1939, en California. La proyección era secreta, ninguno de los espectadores sabía que iba a ver Gone with the Wind. Se les permitía salir de la sala sólo si no les apetecía no saber qué película verían, y una vez estaban todos de acuerdo, la sala se cerró y no permitió el acceso a nadie por ningún motivo. Cuando comenzó la proyección, el público comenzó gritar: estaban encantados de ser los primeros en ver una película de la que llevaban escuchando tanto tiempo.

La premiere fue en Atlanta, el 15 de diciembre de 1939. Se declaró fiesta estatal, y el coste de las entradas fue cuarenta veces superior al habitual. No se permitió asistir a parte de los actores (sí, a los descendientes de africanos); pero alguien rompió la norma: Martin Luther King padre fue invitado y, contra todo pronóstico –se había incitado a boicotear la premiere por la prohibición-, asistió junto a su hijo Martin Luther King Jr.

 

Scarlett, Rhett y demás personajes

Una vez David O. Selznick se hizo con los derechos de la novela -le costaron 50.000 dólares-, su suegro Louis B. Mayer fue el primero en interesarse por el proyecto, ofreciendo una buena cantidad de dinero para que la MGM firmara la cinta. Warner Bros. ofreció a Bette Davies y Errol Flynn como protagonistas, además de una buena financiación para la realización. También se interesó United Artists, la distribuidora de Selznick. Pero ninguno de los estudios convencía al productor, ya que creía que no tenían al actor indicado para interpretar a Rhett. La MGM ofrecía a Clark Gable, además de 1.250.000 dólares para cubrir los costes de producción a cambio de los derechos de distribución y 50% de las ganancias. El acuerdo se cerró en enero de 1938.

 

Rhett Butler

Sólo cuatro actores fueron considerados seriamente para el papel de Rhett Butler: Gary Cooper, Errol Flynn, Ronald Colman y Clark Gable. Gary Cooper se negó a interpretarlo, porque consideraba que Gone with the Wind sería el mayor desastre de la historia. Cuentan que dijo que estaba encantado de que fuera Clark Gable quien fracasara en su lugar.

Clark Gable tenía dos problemas: su contrato con MGM y que no se veía en ese tipo de papel, ya que estaba arrepentido de su participación en Parnell (1937). Lo convenció un bono de 50.000 dólares que le permitiría divorciarse y casarse con Carole Lombard. El actor rodó 71 días y cobró más de 120.000 dólares por su trabajo.

Scarlett O’Hara

El papel de Scarlett es uno de los más disputados en la Historia del Cine: se entrevistó a 1.400 actrices y 400 de ellas realizaron pruebas. La lista de favoritas incluía a Jean Arthur, Lucille Ball, Miriam Hopkins, Tallulah Bankhead, Bette Davis, Claudette Colbert, Joan Crawford, Loretta Young, Paulette Goddard, Katharine Hepburn, Olivia de Havilland, Carole Lombard, Norma Shearer, Barbara Stanwyck, y Margaret Sullavan

Las elegidas para hacer pruebas de cámara fueron: Louise Platt, Tallulah Bankhead, Linda Watkins, Adele Longmire, Haila Stoddard, Susan Hayward (usaba el nombre Edythe Marriner), Dorothy Mathews, Brenda Marshall, Paulette Goddard, Anita Louise, Margaret Tallichet, Frances Dee, Nancy Coleman, Marcella Martin, Lana Turner, Diana Barrymore, Jean Arthur, Joan Bennett y Vivien Leigh. Las únicas que hicieron pruebas en color fueron Paulette Godard y Vivien Leigh.

La búsqueda de la protagonista fue muy publicitada. Algunos dicen que Vivien Leigh fue contratada en secreto en febrero de 1938, pero se mantuvo la “búsqueda” por publicidad. Nadie lo ha comprobado. Se llegó a realizar una encuesta a 100 personas sobre quién debería ser la elegida, en la que Vivien Leigh sólo obtuvo un voto. A pesar de eso, fue la elegida. Rodó durante 125 días y cobró 25.000 dólares.

Melanie

Olivia de Havilland fue una de las primeras consideradas para interpretar a Melanie. Las actrices que también pudieron quedarse el papel fueron: Janet Gaynor, Fay Wray, Jane Wyman, Anne Shirley, Priscilla Lane, Marsha Hunt, Gloria Stuart y Andrea Leeds. Anne Shirley, Marsha Hunt y Andrea Leeds llegaron a hacer pruebas de cámara.

En el momento en que Olivia de Havilland recibió la llamada de la MGM tenía un contrato con Warner Bros. Tanto quería el papel, que convenció a Jack L. Warner de que la dejase finalizar su contrato. Para prepararse para el papel visitó la maternidad de un hospital con interés de ver cómo vivían las mujeres el parto, ya que ella no tenía hijos y quería resultar creíble durante la escena del parto.

 

Ashley

Vincent Price, Jeffrey Lynn, Dennis Morgan, Wayne Morris, Robert Young, Douglas Fairbanks Jr., Lew Ayres, Ray Milland y Melvyn Douglas probaron suerte para interpretar a Ashley Wilkes. David Selznick quería a Leslie Howard, y estaba tan seguro de su elección que sólo realizó las pruebas de cámara sin audio, para comprobar que fotografiaba bien en color.

Sin embargo, el actor se veía demasiado viejo para el papel (se supone que tiene 21 años al comienzo de la película). Selznick le convenció ofreciéndole aparecer en los créditos de Intermezzo (1939) como productor. La edad se intentó disimular con maquillaje extra y una peluca; pero Howard pensaba que se veía como el portero de un hotel.

 

Otros personajes

  • Judy Garland pudo haber sido la hermana de Scarlett. Sin embargo, el papel de Carreen fue para Ann Rutherfold, porque Judy Garland ya estaba ocupada con otro papel: Dorothy, en The Wizard of Oz. Curiosamente, ambas películas iban a ser dirigidas por George Cukor y acabaron siéndolo por Victor Fleming.
  • Jonas Wilkerson era interpretado por Robert Glecker. El actor falleció un mes después del inicio del rodaje, por lo que sus escenas volvieron a rodarse con su reemplazo: Victor Jory.
  • Rand Brooks, el primer marido de Scarlett, odiaba su papel de debilucho. 
  • Billie Burke, conocida por interpretar a Glinda en The Wizard of Oz, fue considerada para el papel de la tía Pittypat Hamilton. Los productores pensaron que era demasiado joven (tenía 54 años).
  • Barbara O’Neil era tres años mayor que su hija en la película. Lillian Gish también fue considerada para el rol de la madre de Scarlett.
  • Hattie Mc Daniel superó a Louise Beavers, Etta McDaniel, Ruby Dandridge y Hattie Noel para obtener el papel de Mammy.
  • Fred Crane interpretó a Brent Tarleton; pero en los créditos figura como Stuart Tarleton. Se trataba de su primer papel en el cine, y tuvo el honor de ser el primero que habla en la película.
  • Lionel Barrymore fue considerado para el rol del Dr. Meade, pero su artritis severa le prohibía aceptar el trabajo.
  • El caballo que monta Thomas Michell posteriormente interpretó a Silver en la serie The Lone Ranger.

 

jbYQPI9EQntzlbzjTaALOTXyo1_500

Detrás de cámaras

La primera escena que se rodó fue el incendio del Atlanta Depot, el 10 de diciembre de 1938. Para este rodaje se utilizaron todas las cámaras de Technicolor que existían entonces: siete. Las actrices en el papel de Scarlett fueron Aline Goodwin y Lila Finn, y los actores en el de Rhett, Yakima Canutt y Jay Wilsey. Se quemaron sets antiguos, entre ellos uno de King Kong (1933). La escena costó más de 25.000 dólares, y el rodaje duró 113 minutos.

Las llamas eran altísimas y cubrían 40 acres. El equipo de bomberos se compuso de 50 bomberos de Los Angeles y 200 ayudantes contratados por el estudio. El fuego era tal, que los vecinos creyeron que se quemaban los estudios de la MGM al completo. Para apagarlo, se utilizaron 15.000 galones de agua.

Para la escena en la que Scarlett escapa del incendio se buscó un caballo famélico. El problema fue que el elegido ganó peso antes del rodaje, y como no había tiempo de buscar un reemplazo se le pintaron sombras oscuras con maquillaje para imitar costillas y simular su mal estado físico.

La plantación de Tara estaba ubicada en un estudio en California, y allí se quedó hasta que la desmantelaron en 1959. Margaret Mitchell, la autora de la novela, no estaba muy contenta con los sets. Pensaba que eran demasiado elegantes y que no reflejaban lo que en realidad era la vida que su novela describía. Sin embargo, se recortaron gastos en el set. Los interiores no tenían techos, tanto éstos como la parte superior de los exteriores se agregaron posteriormente o se modificaron con pintura mate. Si os fijáis bien, podréis notarlo. Y en la escena en la que Scarlett busca al Dr. Meade entre los soldados Confederados, se usaron 800 muñecos para ahorrarse extras.

La intensidad del rodaje fue alta, al punto que en un momento las cinco unidades de rodaje estaban trabajando a la vez. Los directores encargados de las unidades: Sam Wood, Sidney Franklin y Yakima Canutt. También dirigieron algunas partes de la película David O. Selznick y William Cameron Menzies, pero no tienen crédito por ello.

Alfred Hitchcock también trabajó para Gone with the Wind. Selznick le pidió ayuda para la escena en que las mujeres esperan a los hombres mientras Melanie lee David Copperfield. Es la única escena en la que salen los cuatro personajes principales juntos. Hitchcock presentó un tratamiento con descripciones de las tomas y los ángulos que buscaba. Su idea era mostrar a Rhett, Ashley y los demás fuera de la casa, escondiéndose de los soldados de la Unión. También quería que Melanie y Rhett intercambiaran miradas dentro de la casa. Sus ideas apenas se tomaron en cuenta.

Como ya os conté más arriba, George Cukor llegó a rodar escenas. La que llegó a la película es la del parto de Melanie. Durante esa escena, el director pellizcaba los dedos de los pies de Olivia de Havilland para que sintiera dolor y su actuación no perdiera intensidad.

Hay un par de anécdotas sobre el trabajo de Clark Gable:

  • No quería llorar en la película. En la escena en la que le tocaba hacerlo –después de que Scarlett sufre el aborto- amenazó con renunciar al papel. Olivia de Havilland le convenció para que lo intentara.
  • En una de las tomas de la escena en la que Rhett sirve a Mammy una bebida después del nacimiento de Bonnie, Gable sirvió alcohol en lugar de té. Hattie Mc Daniel no lo sabía: lo descubrió al beber todo el vaso de un sorbo.
  • No le permitieron decir la frase original en la escena de las escaleras: “Quizás sufras un aborto”.

Vivien Leigh lo pasó difícil: no tenía la mejor relación con Victor Fleming; y en la escena en la que regresa a Tara (una de las más importantes de la película), el sonido de sus vómitos no es suyo sino de Olivia de Havilland. Circulan dos versiones al respecto de esto: una en la que Vivien no podía hacer sonidos convincentes, y otra en la que se negaba a hacerlos porque no eran adecuados para una dama.

Seguramente no os he contado ni una décima parte de todas las anécdotas de rodaje y los secretos de Gone with the Wind, pero espero que este post os invite a verla (o volver a verla). Y quizás también a leer la novela para compararlas. Por mi parte creo que puedo decir que mi promesa está cumplida, aunque puede que más adelante vuelva a dedicar unas líneas a este gran clásico.

9 sept. 2013

Now you see me

now_you_see_me_ver

Es sorprendente cómo me atrapó Now you see me. Posiblemente se deba a que me captó y me sorprendió con el truco de cartas que realiza Jesse Eisenberg en una de las primeras secuencias (decidme que a todos nos pasó): quedé mucho más encantada que cuando era pequeña y veía los especiales de David Copperfield. Quizás porque, a pesar de que ya soy mayor sigo creyendo en un tipo de magia (la magia del cine) y quise creer.

Lo cierto es que, el final me desencantó un poco. Toda la película estuve encantada, riéndome y disfrutando de lo que veía; pero vi venir el final con anticipación. Como cuando un mago realiza un truco y descubres el engaño. Creo que me sentí defraudada, que esperaba algo más. Lo bueno es que aparentemente la historia tendrá una segunda parte, y los Cuatro Jinetes (Isla Fisher, Woody Harrelson, Dave Franco y Jesse Eisenberg) tendrán otra oportunidad de encantarme. Espero que también les acompañen Mélanie Laurent, Mark Ruffalo, Michael Cane y Morgan Freeman en la aventura. Me gustaría saber qué pasa con ellos después del truco final.

Si queréis ver una peli divertida, dinámica, con unos efectos especiales muy bonitos, Now you see me es la indicada. Para una tarde de domingo es ideal. Me lo he pasado muy bien viéndola, a pesar de que el final le haya quitado toda la espectacularidad que mantiene a lo largo de la cinta. La recomiendo.

6 sept. 2013

Sleep Walk

Sleep Walk me ha encantado. Este corto animado, de Mark Szumski y Gina Niespodziani, es una animación ambientada en 1959. Es muy sencillo y dura muy poco, así que no os llevará mucho verlo (y reverlo). Además, la música me encanta. Por eso lo he elegido para despedir la semana.

¡Hasta el lunes!

4 sept. 2013

Burn After Reading

burn_after_reading

Burn After Reading es una de esas películas que no entiendo cómo no vi antes. Llevaba meses con ganas de ver algo así, y por alguna razón no pensaba en que los Coen tenían justamente lo que necesitaba. Por suerte me encontré con ella, porque disfruté cada minuto. Frances McDormand, Brad Pitt, John Malkovich, Tilda Swinton y George Clooney me hicieron pasarlo de maravillas, ¡qué buen trabajo de los cinco!

Me suele gustar todo lo que hacen los Coen, pero por alguna razón Burn After Reading me ha gustado más de lo normal. Quizás porque tenía muchas ganas de ver una película así, no lo sé. Lo cierto es que está entre mis favoritas de los hermanos, y he llegado a la conclusión de que Clooney me encanta cuando trabaja con ellos. La historia no puede ser más rara, los personajes son delirantes (especialmente Frances y Brad) y la escena del armario me ha dejado de boca abierta.


Por eso, si aún no habéis visto Burn After Reading, ya es hora. Que no os pase lo que a mí, que sigo preguntándome cómo no la vi antes y cuándo podré volver a verla. Porque repetiré en cuanto pueda. Maravillosa.

2 sept. 2013

Brave

brave-uk-poster

Estoy sorprendida de lo que tardé en decidirme en ver Brave. Siendo ganadora de un Oscar, estaba entre las urgentes. Sin embargo me tomé mi tiempo, a pesar de que la historia y el personaje principal me atraían. “¿Cuánto hacía que no veía una peli clásica de Disney?”. Eso pensaba mientras veía Brave. La animación de Pixar es tan Disney que lo único que la diferencia de las “clásicas” es el tipo de animación. Por lo demás, es muy clásica: la historia, las canciones, el final. Es muy Disney, pero también muy Pixar. Se nota la influencia de ambas en el resultado.

Pensaba que este tipo de historias me iba a rechinar un poco a estas alturas de mi vida; pero me descubrí metiéndome completamente. Sí me rechinó un poco la cancioncita en la secuencia a caballo. Me sobró. Habría preferido música instrumental, me pegaba más. Quizás porque en cierto modo me imaginaba la misma historia con actores de carne y hueso. Por supuesto que habría sido imposible llevarla adelante con actores, pero el comienzo de la historia me dejó imaginarlo.

Entiendo por qué ganó el Oscar. Es una película de esas que huelen a Oscar de lejos. Me gustó, me entretuvo y me pareció muy buena. Sobre todo el acento de Merida, y su pelo. Me encanta analizar el pelo en las animaciones, quizás porque siempre lo encontré difícil de dibujar. Me fascinaron los tonos, la textura. Brave me resultó una animación bastante curiosa, y el resultado muy interesante.