10 oct. 2010

Los cuatrocientos golpes: nouvelle vague francesa en todo su esplendor

Os había hablado ya sobre la Nouvelle Vague francesa, una de mis corrientes cinematográficas favoritas. Hoy le toca el turno a una de las películas más importantes del movimiento: Les Quatre Cents Coups.

Es quizás la más famosa de las películas de Truffaut: una historia sobre un niño de clase baja en la posguerra, enfrentándose a un maestro exigente y a un mundo que no quiere jugar siguiendo sus reglas. El protagonista es un chico difícil, quizás incomprendido, que busca su lugar en el mundo. Su sueño de ver el mar, de vivir en él, puede ser visto como una metáfora de libertad. Así, cuando llega a verlo y la historia nos abandona, al menos a mí me da la impresión de que será feliz. A pesar de todo lo malo que hay en su vida, él encuentra el modo de escapar de eso.

Me fascina cómo el director se centra en elementos como desviar la cámara al sombrero de su madre mientras ella suelta un sermón, colocando la cámara y al espectador en el lugar del niño. Cosas como esa, u observar al niño mirar a la nada mientras se define su futuro, son elementos que logran que al menos yo como espectadora me identifique con el personaje (¿quién no ha mirado el infinito, una mosca o lo que sea, durante conversaciones sumamente aburridas?).

Se destaca también el trabajo de Jeanne Moreau en el papel de una madre que no quiso a su hijo, pero que muy en el fondo tiene un instinto maternal que aflora de vez en cuando. Su personaje, junto con el del niño, es el que más disfruto. Actuación impecable de  la Moreau, que me ha llegado a dar miedo con su cara de mujer amargada.

Si bien se trata de una historia triste, como ya os he dicho, al menos a mí me contagia las ansias del niño de disfrutar el mundo. Me identifico con él, me recuerda a mí misma a su edad (aunque yo era una niña bastante más tranquila). Supongo que también es por eso que muchos cuentan a esta película entre sus favoritas.

Si os interesa la Nouvelle Vague, o la historia del cine, esta película es una de las que no podéis dejar de ver. Os prometo que no os arrepentiréis; sino que os invitará a seguir viendo más cine de la época.

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