27 dic. 2009

Con suficiente valor puedes sobrevivir sin una buena reputación


Gone with the wind era una cuenta pendiente de toda la vida, de esas que uno tiene en el primer lugar de la lista y con las que fantasea, pero nunca tiene la chance de realizar. Este año me prometí que iba a quitarme de encima muchas de esas cuentas pendientes, y sin embargo esperé hasta el último momento para verla. Primero, porque tenía la intención de verla el día del aniversario de su estreno (15 de diciembre de 1939). Segundo, porque no encontraba el tiempo suficiente para verla. Porque si hay algo que tengo es que soy tan testaruda como Scarlett O’Hara, y si no la veía en una sentada no me valía. Lo más increíble fue que contra todo pronóstico lo conseguí.

Las tres horas y cincuenta y algo minutos que dura se pasaron volando. Si bien uno puede ver cada parte por separado –el final de la primera parte es tan memorable como el de la segunda-, verla completa es una experiencia fantástica. 

Y yo, que detesto sobremanera todos los tópicos sureños y las películas con sus valores, pude hacer caso omiso a todos aquellos comentarios negativos sobre los personajes y la película en sí que alguna vez oí/leí. Si bien es cierto que hay cosas bastante molestas (me parece horrible que los esclavos de la familia O’Hara sean retratados como personas tontas, dejando de lado a la adorable Mammy), uno debe mirar la historia sabiendo que son tópicos de la época que ya estaban en el libro.

Scarlett y Rhett pueden ser dos personas horribles. Y lo son. Pero son tal para cual. Y se han convertido en dos de mis personajes favoritos del cine. Scarlett es una chica egoísta, materialista y abusadora; pero la fortaleza de esa mujer para sacar adelante Tara, su ambición, su valor, son cosas admirables. La admiro, y me identifico muchísimo con ella. De hecho, creo que la envidio un poquito. 

Rhett es un hombre frío, controlador, superficial y algo soberbio; pero siente un amor genuino por Scarlett, una fascinación que lo obliga a realizar lo que él jamás hubiera hecho: casarse. Y ese amor genuino es correspondido, aunque los orgullos de ambos personajes no les permitan demostrárselo.

Si Scarlett y Rhett resultan tan interesantes, gran parte de la culpa es de esos dos actorazos que los interpretan. Tanto Clark Gable como Vivien Leigh están fantásticos. Pero Vivien se roba todas las miradas, y con razón. Su interpretación de la niña sureña malcriada y caprichosa, que atraviesa todas las dificultades que le impone la vida, y sigue adelante sin cesar de buscar la realización de sus aspiraciones es maravillosa. Cada vez que veo uno de sus trabajos confirmo que era una excelente actriz, y estoy comenzando a considerarla de mis favoritas.

El trabajo de Victor Fleming es maravilloso, también. Majestuoso. El vestuario, ¡qué vestuario más hermoso! ¡Esta noche soñaré con los vestidos de Scarlett!

Prometo que pronto les contaré algo más sobre la película; pero por hoy sólo les diré que el que –como yo- ha vivido su vida sin esta película no sólo se está perdiendo una de las obras más importantes del cine americano, se está perdiendo una historia muy interesante.

19 dic. 2009

Detrás de Kill Bill (Vol. 1)

Si has leído más de dos entradas de este blog, a esta altura ya supondrás que Kill Bill es una de mis películas favoritas. Si es así, tienes mucha razón. Más allá de que considero a Quentin Tarantino uno de los directores más originales por su modo de tratar las historias, la razón principal de mi fascinación con esta película se debe más que nada a otra persona: Robert Richardson. ¿Tengo que repetir que a mis ojos todo lo que toca este hombre se convierte en una obra maestra?



Personalmente, creo que Tarantino tomó una de las decisiones más acertadas al contratarlo, porque su trabajo es impecable, y siempre logra a la perfección lo que los directores le solicitan. Para este film, Tarantino pretendía mantenerse fiel a las técnicas originales del género que la inspiró (imitando el estilo de las películas chinas de artes marciales de los ‘70 llamadas “wuxia”), y para eso le indicó a Richardson una lista de películas en las que debería inspirarse y basar su trabajo (incluyendo a los pioneros del género, Cheh Chang y los Shaw Brothers).

Además, le indicó que estaba terminantemente prohibido utilizar efectos digitales y utilería “profesional”. Cuando me enteré de esto, la primera pregunta que me hice fue ¿cómo lograban esos chorros de sangre? Y la respuesta fue de lo más sencilla: con condones llenos de sangre falsa. Clásico. Sumando las dos películas, en total se utilizaron alrededor de 450 galones de sangre falsa (lo que no tengo claro es el número de condones :P).

Un dato muy interesante es el modo en que Tarantino captó el interés de Richardson, y varias personas más, para que trabajasen en la película. En este caso, el director le envió el guión el día de San Valentín de 2002 junto con un ramo de rosas. Otro ejemplo es el de Uma Thurman. A ella le regaló el guión, y le pidió que fuese la protagonista el día en que ella cumplió 30 años (y luego debió retrasar el rodaje debido al embarazo de la actriz).

En la fotografía del film, en realidad en todo el film, hay pequeños homenajes. La utilización de imágenes en blanco y negro es un pequeño homenaje a las películas de kung-fu emitidas en los Estados Unidos durante las décadas de los ‘70 y ‘80, que utilizaban este recurso (y el del blanco y rojo) para de algún modo “disfrazar” la cantidad de sangre que salía en pantalla –quienes han visto Sin City (2005) también recordarán el uso del mismo recurso, esa vez utilizando algún que otro color más; lo que se debe, supongo, a la influencia de la amistad de Tarantino con Robert Rodríguez-.

Originalmente no se iba a recurrir a esto, ya que en las versiones originales de estos films no existía este cambio; pero dado a que la MPAA (Asociación Cinematográfica de los Estados Unidos) solicitó que se bajase el tono violento de las escenas, el director recurrió al viejo truco. Y de paso homenajeó a los espectadores americanos del género.

Homenajes particulares

A lo largo de la película, una persona que conoce ampliamente el género (lo cual no es mi caso, lamentablemente) puede descubrir muchísimos pequeños guiños. Aquí una lista de los que encontré por ahí:
  • El traje amarillo que lleva Uma Thurman es una copia del que llevaba Bruce Lee en The Game of the Death (1978).
  • El “Deadly Viper Assassination Squad (DiVAS)” se inspira en el programa ficticio (Fox Force Five) en el que participaba el personaje de Uma Thurman en Pulp Fiction (1994). Los nombres de las integrantes son nombres de víboras: Sidewinder, Black Mamba, Cottonmouth, Copperhead, y California Mountain (King). Éstos, además, son los nombres de los archienemigos del Capitán América.
  • El personaje de Sonny Chiba, Hattori Hanzo, fue pensado por Tarantino como el último descendiente de los personajes de Hattori Hanzô: Kage no Gundan (1980).
  • Las máscaras del  Crazy 88 gang son un homenaje a  la de Kato (Bruce Lee) en The Green Hornet (1966).
  • Cuando el personaje de Uma Thurman llama "square" (cuadrado) a Copperhead, dibuja con sus dedos tres de los lados. Su personaje en Pulp Fiction (1994) hacía casi lo mismo, dibujando los cuatro lados del cuadrado.
  • Michael Parks es el Sheriff Earl McGraw, el mismo personaje que los hermanos Gecko mataron al comienzo de From Dusk Till Dawn (1996). Además, el hijo, James Parks, recrea el rol de Deputy McGraw ("Son #1") de From Dusk Till Dawn 2: Texas Blood Money (1999). Ambos, además, aparecen en Death Proof (2007). Que Earl McGraw (Michael Parks) llame a su hijo "son number one" (hijo número uno) es una referencia a las películas de Charlie Chan.
  • Buck, el enfermero que viola y permite violar a la protagonista dice: "Are we absolutely clear on Rule #1?" , que es exactamente  una línea dicha por George Clooney en From Dusk Till Dawn (1996).
  • En la escena de los detectives entrando a la capilla donde ocurrió la masacre se escucha una radio sintonizando. Antes de que comience la canción se oye a alguien cantar: "¿Dónde Està?". En la escena de la tortura  de Reservoir Dogs (1992) se oye lo mismo antes de que Mr. Blonde cambie la emisora a K-BILLY.
  • Buck, el enfermero (Michael Bowen) tiene las mismas gafas que Clarence Worley (Christian Slater) en True Romance (1993).
  • Las secuencias de primeros planos de los ojos de Thurman, yuxtapuestas con la escena de la traición cada vez que ella se enfrenta a uno de sus objetivos son copiadas de Da uomo a uomo (1967).
Continuará…

4 dic. 2009

Life is a Cabaret



Un clásico de los musicales, dirigido por el mejor. Bob Fosse es capaz de mantener al espectador enganchado durante toda la película, al punto que los números musicales encajan en la historia y nos dan un respiro que permite reflexionar frente a lo que estamos viendo. Sobre todo, si pensamos que en 1972, a pesar de que el mundo ya había vivido la revolución sexual, un trío debe haber sido bastante escandaloso.

El género del musical es para mí el más completo. Recuerdo que mi profesor de Semiótica e Historia del Cine insistía en la ensoñación que atraviesa el espectador, y siempre la asociaba al mundo onírico del musical. Si bien en el caso de Cabaret la música no está presente en los diálogos o no es parte de ellos, en muchas películas sí lo está. Y cuando uno se sienta a ver un musical se predispone a no cuestionar nada de él, porque ya sabemos que lo que ocurre con este género es distinto a nuestra realidad. Por eso, normalmente me encuentro criticando mucho menos a los musicales y cantando por semanas esas canciones tan pegadizas.

Quizá no sabías que:

  • Las primeras dos personas a las que se les ofreció dirigir el film fueron Gene Kelly y Billy Wilder.
  • Liza Minelli recurrió a su padre para que la ayudase en el estilismo de su personaje. Para ella todas las mujeres de la época eran como Marlene Dietrich, y fue su padre quien le enseñó la variedad de peinados y maquillajes que podría tener su personaje. Liza se cortó el pelo ella misma, se maquilló, y se presentó en la casa de Fosse al grito de “¡Soy Sally!”.
  • El acento de Joel Grey es resultado de una amplia investigación del actor, quien quería que sonase auténtico.
  • Cinco de las canciones originales de la obra aparecen en la película a modo de música de ambiente: Don’t tell Mama, It couldn’t please me more, Married, Sitting pretty y So what.
  • En la versión original los personajes principales son un escritor americano y una cantante británica (Sally habla de su barrio, Chelsea, en las canciones). En la película los personajes se intercambian las nacionalidades.
  • En una entrevista de la época, Liza Minelli dijo que podía reconocerse quién era la estrella del cabaret porque era la única con las axilas depiladas.
  • Ganó ocho premios Oscar, pero no obtuvo el de Mejor Película.
  • El “himno nazi” cantado por los jóvenes en realidad no es un himno nazi, y fue escrito por dos autores judíos: John Kander y Fred Ebb. Era cantada originalmente en inglés. La canción fue grabada por el actor de broadway Mark Lambert, quien se negó a teñirse el pelo de rubio, y por tanto fue sustituido por un extra alemán.
  • La extraña mujer sentada en el fondo del Kit Kat Club al principio del film está inspirada en la pintura Retrato la periodista Sylvia Von Harden por el pintor expresionista Otto Dix.
  • La película se rodó en el estudio Bavaria Film, Geiselgasteig (Alemania) y en las calles de Berlín. Algunos de los interiores fueron filmados en escenarios de sonido de Munich que fueron utilizados para Willy Wonka & The Chocolate Factory.
  • Se preparó una versión para televisión de 88 minutos.
  • En 2007 el American Film Institute le dio el puesto 63 en la lista de las mejores películas de todos los tiempos.