26 oct. 2009

Si existen dudas razonables es posible cambiar de opinión


Hace unos años me encontré perdidamente enamorada de una tv movie que protagonizaba Jack Lemmon. Se trataba de 12 Angry Men, adaptación de una película de los '50. Y decidí compararla con la original.

Si bien no me fascinó tanto como la versión de los '90, la verdad es que me parece una película excelente. Si no hubiera visto primero la versión con Lemmon, seguramente me hubiera impactado muchísimo más.

Esta película es -para mí- la prueba de que no hacen falta efectos especiales, ni localizaciones pensadísimas. Con tan sólo cuatro o cinco escenarios (el juicio, la sala donde se discute el veredicto, el baño, y los exteriores del juzgado) y doce actores capaces de interpretar sus papeles a la perfección, un guión capaz de engancharnos y de ir llevándonos al clímax del final, de ir introduciéndonos en la historia cada vez más, ésta película me parece un clásico ineludible del cine. Además, claro, está protagonizada por Henry Fonda.

Creo que esto es lo que se debería mostrar a los estudiantes de cine, para que sepan que no hace falta una megaproducción para hacer algo genial. Se la recomiendo a cualquiera, y recomiendo que se vean ambas versiones, porque las dos son excelentes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Habla! ¡Te leo!