28 oct. 2009

La Môme Piaf y la actriz que emociona: la vida de la Edith no fue color rosa



Me quito el sombrero ante Marion Cotillard. ¡Sublime! No por haberse afeado para el papel, sino porque sencillamente fue capaz de interpretar a Edith de modo que no se veía a Marion en pantalla. Un trabajo excelente. Por lo demás, es otra biopic más, que poco se diferencia de, por ejemplo, Coco avant Chanel (aunque ésta es más próxima en el tiempo, por supuesto).

Después de ver esta película me quedo con la idea de que las francesas que han triunfado han tenido una vida muy triste (¿o debería decir la mayoría de las mujeres exitosas?). Edith tuvo una vida horrible, marcada por la muerte y el abandono. Perdió a todo aquél que quiso. El mensaje que se da al final, sobre el hecho de que ella no se arrepintió de nada de lo que vivió, creo que es una de las pocas cosas positivas que nos quieren comunicar. 

Sabiendo muy poco sobre la Piaf se aprende mucho con la peli, y lo que hoy me queda es tristeza por ella, y su voz. Y la idea que para todo lo que vivió fue una mujer bastante fuerte. Se merecía su biopic, y ésta le hace un gran honor.

Eso sí, si bien hay muchas escenas que me gustaron muchísimo, el trabajo de Marion es tan imponente que eclipsa a lo demás. Este film hay que verlo aunque sea sólo para ver un ejemplo de lo que es una buena actriz. ¡Y qué bonito ver a mi adorado Gerard Depardieu, aunque fuera un papel tan pequeño!

Eso sí, muy mal lo de renombrar el film con el título de una de sus canciones, porque si algo tenía el título es que era perfecto: en el fondo Edith era una niña, y nada en su vida fue color rosa...

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