13 oct. 2009

Dos Oscars bien entregados


Sean Penn es Harvey Milk. Lo es. No hay otro modo de resumir lo que es esta película. El trabajo de este actor interpretando al primer político abiertamente gay de los Estados Unidos es perfecto. Estoy empezando a creer que nada es imposible para este gran actor. ¡Qué grande que es!

Pero no sólo el magistral trabajo de Sean es la razón por la que esta película me parece genial. La dirección de Gus Van Sant es un trabajo excelente, el guión está muy bien, y el trabajo de los actores muy bueno. Como siempre, Van Sant no desilusiona. Su modo de contar una historia siempre cuenta con un toque de originalidad.

Otra de las razones por la que creo que se trata de una buena película es el hecho de que no se posiciona en ningún lado de la historia, de forma que cuenta los hechos sin juzgar a los personajes. Uno siente y comprende la emoción de Harvey y sus amigos, la bronca que genera la injusticia, los prejuicios que aún hoy existen.

Y por otro lado tenemos planteado al asesino de Harvey y su extraña relación, sus reacciones; pero nunca sabemos qué lo llevó a hacer lo que hizo. En cierto modo esto último me recuerda un poco a Elephant, donde el director nos muestra los hechos de un modo muy objetivo, sin buscar razones ni explicaciones.

Me gusta mucho que sea así; permite que el espectador saque sus propias conclusiones. ¡Y la música! En esta película la música juega un papel importantísimo, y el trabajo de Danny Elfman es inimitable.

Si aún no la habéis visto deberíais hacerlo. Cada Oscar que se le otorgó a esta peli fue más que merecido.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. Sean Penn estaba extraordinario. De hecho, creo que todo el reparto estaba muy bien... Excepto Diego Luna, que iba pasadísimo de rosca.

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  2. Jajaja, sí que era un poco exagerado lo de Diego Luna; pero creo que eran exigencias del papel. Me rechinó un poco, pero creo que era la idea de Van Sant, que nos incomodase el personaje. Al menos eso me pareció a mí!

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