11 sept. 2009

Breakfast at Tiffany's




Siempre sabrás qué tipo de persona cree un hombre que eres por los pendientes que te regala.

Holly Golightly y yo somos casi la misma persona. Casi, porque no tengo un Tío Sally al que visitar en Sing Sing, los chicos no me dan dinero para empolvarme la nariz, y no tengo mi propio Paul Varjak. Sin embargo hay mucho que comparto con Holly. Pero no hablaremos de eso, como a ella a mí tampoco me gusta hablar de mi vida privada.

¿Qué hizo de esta película un clásico? Creo que varios factores, entre ellos que el papel de Holly es perfecto para Audrey Hepburn. La elegancia de esta mujer calza perfecto con Audrey, el estilo que le impusieron a Holly es el que ella aplicó para sí durante toda su vida. Tanto es así, que al leer la historia escrita por Truman Capote sigo imaginándome a Audrey, no puedo evitarlo.

Cierto es que el escritor no quedó muy contento con la adaptación de su historia, sobre todo, supongo, porque el final es feliz, cuando en el relato acaba con Holly en Río y nos deja libre a la imaginación qué será de ella. Sí, es cierto que ese final no habría funcionado en la película, porque en el fondo todos queremos que Holly y Paul/Fred terminen juntos. Me hubiera gustado ver ese final. Y seguro que a Capote también.

La película en sí es un retrato perfecto del personaje y su visión del mundo. Holly vive en una fantasía constante, tratando de mantenerse lo más alejada posible de la realidad y de los afectos. Uno no debe cuestionarse de qué modo consigue las cosas que consigue, porque en la inocencia de su mente no existen tales cuestiones. Ella resuelve todo sobre la marcha, y poco le importa lo que piensen los demás.

Creo que admiro al personaje más que nada por esa capacidad de no aferrarse a nada, que aunque el mensaje de la película es que nadie puede vivir su vida de tal modo por siempre, en el libro es lo opuesto. Y los dos finales me gustan.

Por lo demás, la película es bastante similar a otras de su época. Lo único que la hace especial es Audrey. De eso no hay duda. Y si existe alguien que aún no la ha visto, creo que ya es hora de que lo haga...

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