16 sept. 2009

Mi vida también está en ruinas



My Life in Ruins es My Big Fat Greek Wedding sin todo lo que la hace graciosa. De hecho, es hasta cursi. Pero es el mejor ejemplo de una chick flick, y justamente la última que he visto. Apta sólo para románticos. Nia Vardalos sigue haciendo lo que sabe y bien, como siempre. Richard Dreyfuss arranca alguna sonrisa en su papel de Cupido. Pero no es nada nuevo. Si hay que elegir, mil veces me quedo con la primera, que rankea muy alto entre mis chick flicks favoritas.

A partir de esta película, quiero contaros un poco sobre el género chick flick, un género que, como su nombre lo indica, en teoría sólo resulta atractivo a las mujeres. Y aunque su apelativo es reciente, y su boom parece serlo también, siempre existió. De hecho, su nombre original era "women's picures" (películas para mujeres): la primera vez que se utilizó el término chick flick fue por el año 1992.

Nace de la idea de que el público femenino se siente atraído por la vieja fórmula "chico conoce a chica, se enamora de ella, la pierde y la recupera"; o para hacerlo más sencillo, la clásica historia de la Cenicienta. Digamos que se trata de resumir una telenovela en dos horas de película. Y a pesar de que la historia es muy trillada, que ya sabemos el final, de todas formas seguimos yendo al cine a verla. Hollywood atiende a ingresos.

Por supuesto que el género no se quedó estático, sino que la fórmula evolucionó: de los clásicos melodramas a la comedia romántica. La variación más destacable es, por supuesto, que en estas últimas no siempre hay un final feliz. Quizás eso las haga menos satisfactorias a nivel romántico -hecho cien por ciento discutible-, pero tal cosa no evita que deseemos disfrutar de las cientas de variaciones que se nos presentan, año tras año, de la vieja historia que nos leían en la infancia.

El movimiento feminista influyó muchísimo en este género. Dado que las mujeres buscaban ser reconocidas como seres fuertes e independientes, las espectadoras participantes del movimiento comenzaron a demandar personajes similares y "más realistas". Y los estudios, siempre atentos, comenzaron a retratar personajes femeninos con bastante más carácter, que no eran la clásica damisela en peligro.

Las protagonistas de nuestras películas ahora son más independientes, pero siempre mantienen su "feminidad" (o el tópico asumido sobre la misma). Por ejemplo, ahora el conflicto de la historia trata sobre balancear las relaciones amorosas con la carrera, sobre todo cuando se tiene un puesto importante. Sin embargo, existen mil y un conflictos posibles que pueden sumarse a la clásica historia, y por eso parece que los estudios nunca se quedan sin ideas para una nueva chick flick. Además, siempre podemos recurrir a los clásicos en caso de preferir el viejo estilo.

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